Olvidate del clásico gorrito de lana de siempre. Con los primeros fríos llegando a la ciudad, y ese vientito clásico que nos regala el Paraná, el street style rosarino ya habló: las balaclavas y las capuchas desmontables son el accesorio indiscutido de la temporada.

Si todavía pensás que la balaclava es solo para ir a esquiar a Bariloche o para lookearte como un piloto de carreras, estás un toque fuera de onda. Lo que empezó como una prenda puramente abrigada mutó por completo gracias a las redes (TikTok está inundado de esto) y hoy es el ítem fetiche para levantar cualquier outfit básico.

¿De qué estamos hablando?

Básicamente, la tendencia se divide en dos bandos, pero los dos son igual de clave para no cagarte de frío y tirar facha:

  • La balaclava clásica: La que te cubre toda la cabeza y el cuello, dejando solo la cara despejada. Las que van este año son de punto, tejidas a mano o de morley, bien al cuerpo.
  • La capucha ‘hoodie’ suelta: Es el hack definitivo. Son capuchas independientes (como si le cortaras la capucha a un buzo) que te ponés arriba de un tapado, una campera de cuero o un blazer. Te da ese aire deportivo y descontracturado al toque.

El truco para usarlas en el asfalto (y no parecer un motoquero) Acá la clave es el contraste.
El secreto para que quede mil puntos y súper urbano es mezclar estilos:

  1. Con sastrería: Queda increíble ponerte una balaclava tejida con un tapado largo de paño o un blazer oversize. Rompe con lo formal y queda mega canchero.
  2. Jugá con los colores: Si te vestís toda de negro o gris, sumá una capucha en tonos pasteles, un rojo furioso o a rayas para cortar con la monotonía del invierno.
  3. Los complementos: Unos buenos lentes de sol y unos aros grandes que sobresalgan del tejido son el toque final para pasar de un look “me dio frío” a un look de pasarela.

Cómodas, súper abrigadas y con muchísima personalidad. Las capuchas llegaron para demostrar que este invierno el estilo se lleva en la cabeza.
Y vos, ¿te sumás a la tendencia o la dejás pasar?