Entre el 2 y el 6 de abril, precipitaciones persistentes y alta humedad generaron algunos anegamientos y caídas de árboles. El municipio concretó más de 300 intervenciones en toda la ciudad
Entre el jueves 2 y el lunes 6 de abril, Rosario atravesó una seguidilla de jornadas marcadas por inestabilidad atmosférica, alta humedad y precipitaciones acumuladas, en el marco de alertas meteorológicas de nivel amarillo emitidos durante el período. Los registros de la estación del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas y de la Dirección General de Gestión de Riesgos y Protección Civil del municipio permiten trazar un panorama completo del evento.
El registro evolutivo en este evento climático se concentró entre el jueves 2 y el lunes 6, con acumulados relevantes: el 2 de abril se registraron 31,19 mm, mientras que el viernes 3 sumó 12,5 mm, con precipitaciones adicionales durante la madrugada y mañana del sábado. El lunes 6 fue la jornada de mayor impacto reciente, con 50,6 mm acumulados en el día, sin presencia de ráfagas intensas, pero con persistencia de lluvias. En total, el acumulado del período alcanzó en promedio los 81 mm según mediciones del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas, en un contexto de humedad sostenida cercana al 80-99%.
En paralelo, las temperaturas mostraron un marcado descenso hacia el fin de semana, pasando de máximas superiores a los 32°C el viernes a registros por debajo de los 20°C entre sábado y domingo, acompañados por un aumento de la presión atmosférica y rotación de vientos al sector sur y sudeste, lo que favoreció la estabilización progresiva de las condiciones hacia el cierre del período.
Cabe recordar que el alerta amarilla por tormentas y lluvias emitido por el SMN abarcó hasta la noche de este lunes 6, en tanto el pronóstico meteorológico para este martes 7 sostiene la probabilidad de precipitaciones aisladas para la madrugada y mañana, ya sin nivel de alerta.
Impacto en la ciudad y respuesta operativa
Como consecuencia de las precipitaciones, la Central de Emergencias 103 registró durante el lunes 6 un total de:
– 52 casos de anegamientos
– 30 intervenciones por árboles y ramas caídas
– 26 situaciones vinculadas a columnas y cables
– 3 derrumbes de calzada y acera
Estos datos reflejan la presión sobre la infraestructura urbana ante eventos de lluvia persistente, aunque sin registros de fenómenos severos de viento durante las últimas horas.
A su vez, considerando el período desde el jueves 2 de abril, los reclamos acumulados reflejan el impacto sostenido del evento climático:
– 74 casos de anegamientos
– 25 intervenciones por derrumbes y voladuras
– 112 casos por árboles y ramas
– 112 situaciones vinculadas a cables y columnas
Intervención destacada: prevención ante un riesgo estructural
Dentro de los operativos, se destaca una intervención clave realizada durante la guardia del domingo 5 de abril (12 a 24 hs) en Italia 3900, donde se produjo el colapso de una estructura edilicia.
La rápida acción del personal de la Dirección General de Gestión de Riesgos y Protección Civil permitió ejecutar tareas de apuntalamiento estructural y el cerramiento preventivo del inmueble con material metálico, evitando el ingreso de personas y reduciendo riesgos mayores.
Este tipo de intervenciones pone en valor la capacitación técnica del personal operativo, especialmente en situaciones de estructuras comprometidas, donde la prevención resulta determinante para evitar consecuencias graves.
El balance
El período analizado deja como saldo una semana meteorológicamente activa, con lluvias persistentes y un impacto contenido en la ciudad, sin eventos extremos generalizados.
En ese marco, el titular de la Dirección General de Gestión de Riesgos y Protección Civil, Gonzalo Ratner, destacó:
“Fue una semana con condiciones inestables y lluvias sostenidas que generaron múltiples intervenciones, principalmente por anegamientos y situaciones vinculadas al arbolado urbano. La respuesta operativa permitió atender cada caso y reducir riesgos, especialmente en situaciones críticas como estructuras comprometidas, donde la capacitación del personal es clave para evitar consecuencias mayores”.
De este modo, la articulación entre el monitoreo meteorológico y la capacidad de respuesta territorial se consolidó como un factor central para dar respuesta a las demandas de los vecinos y prevenir escenarios de mayor riesgo.


