fbpx
Diciembre 15, 2019

Época de balances y reflexiones, es entonces pues que decido recurrir a los especialistas correspondientes a tal efecto y saco un turno programado, atendido por la voz de una computadora. Ya que estoy pregunto, ¿qué otra cosa es un turno sino es programado?, y redoblo la apuesta ¿Qué otra cosa es una deuda sino es pendiente?. Ya envalentonado remato, ¿qué otra cosa es pertinaz sino es llovizna?... jamás leí o escuche esa primer palabra (pertinaz) si no se encuentra acompañada de llovizna. Algo así como el Batman y Robin de la sintaxis.

Decido caminar la ciudad, ya que contaba con tiempo, para llegar al turno asignado. El clima es más que agradable para ésta época del año y una suave brisa acompaña el movimiento cadencioso de los diversos ejemplares arbóreos que enarbolan la urbe, dejando caer al son de la gravedad sus hojas monocotiledóneas no pecioladas… al lado mío, un hombre con rostro enjuto y un barbijo a lo Michael Jackson pensando exactamente lo mismo que acabo de dejar sentado por escrito, sólo que lo hizo público “¡Éstos plátanos de mier… no paran de cag… la vida con éste viento del or…!. Palabras más, palabras menos.

Continúo mí, ya a ésta altura, mundanal recorrido y otro vecino, aparentemente que se expresa con la libertad de los tiempos democráticos que corren:

- Decí que no le tuve cara a cara, siempre se escondió, que sino le decía todo lo que pensaba. Menos mal que ya llega a su final sino no te das una idea de lo mal que la iba a pasar…

Siempre me quedaré con la duda de si hablaba del fin del mandato y recambio de un gobernante de turno, de una rata vieja que le hizo la vida imposible o simplemente de su suegra…

Avanzo con mi cruzada diaria y agolpados en una plaza comienzo a percibir sonidos de redoblantes y bombos. Al acercarme noto que también hay pancartas que rezaban: “Basta de tirar manteca al techo”, “Siempre actuaron de mala leche”, “Lacra, te vas a tener que ir de la Vía Láctea si te querés esconder” y cosas así. No hay nada más que averiguar, es el reclamo de los empleados de una compañía láctea.

Ya a ésta altura la caminata se estaba transformando más bien en odisea y decido repararme en un bar de los que hay en una de las esquinas más céntricas de la ciudad, pido un café y escucho en la mesa contigua una frase que me hizo entrar en un estado de tranquilidad meridiana cuasi zen: “Tenemos que armar el arbolito”. Al fin, entre tanto estado de alerta y paranoia, alguien que mantiene el espíritu navideño y conserva los valores tradicionales de la familia. Paz.

Relajado, continuo escuchando “Porque al Tony con el tema de los dólares que vende en la calle ya trataron de robarle varias veces”.

Ni espero el café, me levanto como un rayo y salgo despedido de ese reducto gastronómico.

Ahora si, ya era un desafío terminar de recorrer las escasas cuadras que me separaban con mi destino final, como Terminator tenía la mira puesta en mi objetivo y ese era el turno, nada tenía que interponerse entre un hombre decidido (sería yo) y el objetivo (balance y reflexión).

Nada me importaron el hombre que me quería vender cordones para gafas, con una dulce y acaramelada melodía “El cordón de los lentes, para no perder los lentes”.

Otra distracción, generada por el imperialismo consumista, me esperaba en la esquina siguiente “Chipacitos…”. Levanté la vista y observé que al lado de donde vociferaban ese noble y regional producto se encontraba un local de venta de insumos médicos con un esqueleto como muestra de sus productos. No pude dejar de trazar un pensamiento “Pobre hombre, un incauto que se quedó esperando que la de los chipacitos terminé la frase con… un peso la bolsita”.

Ahora si, ya llegué, me presentó ante una secretaria y tomo asiento.

Casi inmediatamente me llaman por mi nombre (mi suerte está cambiando pensé) y me siento en su estudio u oficina, sin mirar casi a mi alrededor.

Le empiezo a contar mis problemas de todo el año, mis penurias y sinsabores y me detiene en seco” Un momento, tiene que haber un error, yo soy Contador”.

Es en ese instante que me instruyo que los balances de fin de año, de los objetivos logrados y por hacer no son lo mismo que los balances contables…

Me retiro, saco el celular y llamo inmediatamente al gimnasio “Suspendan mi turno por favor”. No necesitaba que me expliquen nada, hacer muchas flexiones no iban a contar como reflexión…

 

En el mundo o el tiempo de las comunicaciones, una pequeña distracción o error interpretativo conlleva, indefectiblemente, al caos generalizado.

Al leer de un primer vistazo la nota enviada en el cuaderno de comunicaciones una sonrisa transversal trasuntó mi rostro expresando el momento ansiado, el logro obtenido, la cima alcanzada.

Se despidió Agosto y con él, el Señor Invierno. En casos como el presente, hay que sacarle sustantivos y mencionarlo solo, a secas Invierno.

Defraudó bastante en la presente temporada a algunos de nosotros que lo esperamos con ansias nueve meses (la pucha, me perdí, ¿estaba hablando del invierno o de un hijo?), año tras año.

Ahora vendrá la Primavera con sus colores pomposos, fragancias deliciosas y animalillos silvestres inofensivos, entre otras cursilerías muy en boga en esa época del año.

Pero heme aquí para sacarle la careta a ésa, la estación más impostora de todas, con ejemplos claros y vívidos que dejan en claro que estamos ante un bluf publicitario, un invento fogoneado por espurios intereses comerciales.

Todo inicia, en mi mente al menos, de muy pequeño, con un dibujito de la compañía Merrie Melodies donde la bella Primavera quería pasar a retiro al Invierno, el cual se resistía solo y soplaba más que el Lobo Feroz de los Tres Chanchitos…

A la noble y bondadosa dama (Primavera) la ayudaban los dóciles cervatillos de la pradera, los enanos del bosque y cuanto animalejo andaba pululando por el sector, mientras el hosco y barbudo Invierno estaba solo contra el mundo. Para aquellos que no lo vieron era algo así como Goycochea contra Brasil en el Mundial 90. Mi pregunta, basal a ésta altura, es: ¿y dónde estaban el oso, las focas, los Yaks (chocolate negro o blanco, ya poco importa) que disfrutan de ésta estación?. Una pregunta más que no tiene respuesta, y van… ¡Ésto es lo que yo llamo Periodismo de Investigación!

Obviamente, con esa diferencia de fuerzas, ganó finalmente la Señorita ataviada con un look casual, carisma de Lady Di y el apoyo del establishment.

Y es aquí donde quiero poner el acento (no en aquí no, a éste punto neurálgico del texto me refiero), es innegable que la banca de ésta estación no tiene parangón con ninguna de las otras tres, la estación del amor, del romance… y del gimnasio.

Con los días de relativo calor que nos brindó la semana que se cierra, ya fue posible ver gente enjoggizada por todos los puntos verdes de la ciudad y los gimnasios atiborrados de seres en busca de su estado ideal (a mi leal saber y entender éste sería Noruega, salvo de la pesca del bacalao y alguna masacre escolar múltiple nunca se sabe nada).

Eso si, antes y durante (nunca después, demasiada transpiración y el rostro deshidratado como una pasa de uva) selfies con el sol, con la luna, en pose, con trompita, sin ese elefante, en fin, el mundo virtual debe enterarse de que uno inició la actividad física… y a la noche que todo es recompensado con asado y vino… Y es entonces cuando el cuerpo vuelve a su forma original, como los Barbapapa, día tras día, como decía el gran Nippur de Lagash “cuerpos amasados por los dedos de Dioses ebrios”.

Solamente puse el foco, hasta ahora, en la cultura física (y no estoy hablando de los conocimientos de Isaac Newton, Albert Einstein o Stephen Hawking entre otros) sino del cuidado del cuerpo, olvidándome por completo de las cremas de última generación como Tortulán o Sapolán Ferrini claramente.

Y ese entonces que hemos llegado al punto álgido del presente escrito (casi un postulado médico como verán), las alergias.

Antes que continuar quería dejar expresado algo, alergia se escribe con las mismas letras que alegría, galería, regalía, legaría. Siempre lo quise exponer, nunca tuve el dónde (el por qué sigo sin tenerlo…).

Es innegable que las consabidas alergias han sido tapadas o encubiertas ya que no son compatibles con el marketing primaveral, seguramente ha habido aquí alguna mano negra de las compañías multinacionales de medicamentos, pero, ojo, ¿hasta dónde quiero llegar con éste esclarecedor artículo?, ¿será la misma mano negra que denunció “El Gráfico” que quiso destituir a Bilardo previamente al Mundial 86 y quedarse con la Dirección Técnica del combinado nacional?.

Tocan el timbre de casa, mi pontificio estudio de preparación de relatos, varios hombres de negro con lentes de sol en la puerta de la misma, hasta aquí he llegado por lo visto, es indudable que he incomodado a gente muy poderosa con lo que estoy exponiendo, salgo por la puerta grande pero caigo muy lejos de ella…

Es el fin del relato, demasiado para no tener tema, ¿no?.

“Primer domingo de Agosto día del niño, hoy más que nunca regale juguetes regale cariño, regale amor, regale juguetes, regale cariño, en el Día del Niño”

Página 1 de 6
© 2019 RosarioMix.com - Todos los derechos reservados