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Abril 10, 2020

Relatos de domingos: período de adaptación

Marzo 15, 2020 0

Y empezaron las clases nomás. Para aquellos que tienen niños en edad de preescolar o jardín, comenzó con el famoso período de adaptación. Confieso que el fixture o cronograma con los horarios de esa etapa de inicio de clases fue bastante complejo, algo así como los promedios del descenso del fútbol argentino (el que divide por dos, el que divide por tres, el que recién asciende) transpolado a los pequeños púberes. He estado tentado de utilizar algún algoritmo creado por Einstein o tal vez aplicar la teoría del todo del físico inglés Stephen Hawking para poder comprenderlo, más sucumbí a seguirlo a pies puntillas de acuerdo a los diversos whatsapp que circulaban por los grupos de las progenitoras/es, teniendo en cuenta varios ítems, a saber: acto de bienvenida, ingreso, egreso, vianda (saludable, vegana, carnívora, agridulce), posibles paros, coronavirus, pre hora, post hora, etc.

Indudablemente esos grupos o herramientas colectivas informáticas poseen datos invalorables y, sobre todo, instantáneos sobre los cambios ocurridos minuto a minuto en lo referente a les chiques. Cuan lejos han quedado los viejos cuadernos de comunicaciones forrados en papel araña, donde las viejas maestras nos hacían escribir que faltaba el pago de la cuota “voluntaria” de la cooperadora, alguna reunión extraordinaria de padres o que se avecinaba una kermesse.

Luego de dos semanas de estricto y militar cumplimiento me siento como Neil Armstrong cuando puso su pie en la Luna “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la escolaridad” sería el refrán.

Ahora bien, una gran duda acucia mi atormentado y, a ésta altura, vetusto leal saber y entender… ¿cómo reemplazarán los viejos refranes para aprender letras, en éste caso la S, de “El Oso que sala la sopa”?. A ver, los simpáticos mamíferos superiores plantígrados no son de la zona (nunca lo fueron) y los circos ya no los pueden traer con sus pequeños “tutús rosas” arriba de una bicicleta, la sal está prohibida desde hace unos cuantos años en la provincia y la sopa no tienen muy buena prensa desde la aparición del último virus tan en boga. Imagino, en su reemplazo algo así como “René tiene caries molares, debe atenderse”. Un compendio de artes visuales (puede ser una rana famosa), ausencia de género (es un nombre universal) y educación sanitaria básica. Vaya mi pequeño grano de arena en pos del conocimiento (mi aporte tendrá que ser en un día no ventoso, no sea cosa que el granito de sílice pase de convertirse de una ayuda en una molestia en el ojo).

Una vez resuelto el tema del Kinder pasemos al Tinder.

Intuyo que, por los motivos por todos conocidos, de tener que llevarse adelante un aislamiento cuasi masivo, Tinder será una aplicación con muchos usuarios.

Tratando de brindarle más posibilidades de encuentro a sus inscriptos o acólitos ya empezó a ramificarse y ha creado un desprendimiento llamado “Dinky One: Small penis dating site”. Si, es lo que piensan. Catorce centímetros hacen que pertenezcas a uno u otro sitio de citas, lo hubieran planteado en milímetros y pasaba sin pena ni gloria. Contra todos mis preconceptos, ya tiene más de 30000 seguidores… con total sinceridad, yo la habría llamado “Pinder”…

Mi mente no para de dar y dar vueltas… ah, perdón es que imbuido en mis pensamiento me metí en una rotonda con el auto… salgo y sigo.

No quiero salirme de uno de los ejes temáticos de éstos días (el eje sin dudas) y quería comentar que la forma aconsejada de saludarse es chocando los codos, a los efectos de evitar el contagio masivo. Hete aquí un problema, supongamos que uno de los supuestos saludadores sufre de epicondilitis lateral, conocido como codo de tenista, cómo seguiría la situación… ¿el hecho de no responder el saludo sería asumido como un rechazo, o peor aún, una discriminación?, ¿los esquimales que se frotan nariz con nariz están directamente condenados a la desaparición (y más considerando el frío extremo con el que conviven)?, ¿se pueden enviar besos con emojis o habrá también que tomar precauciones por la innumerable cantidad de virus informáticos que siguen circulando?.

Hasta aquí con el humor. Terminado el tiempo de las chanzas y chascarrillos, luego de casi dos años de escribir estas breves líneas alternadamente, voy a salir del personaje para dejar una reflexión.

Todos sabemos lo que tenemos que hacer y cuando lo tenemos que hacer. Sabemos que informaciones son confiables y cuales no. No necesitamos de la épica (como los italianos en los balcones) sino de responsabilidad social y civil. Cuidemos y aconsejemos a los mayores. Depende de nosotros, de nadie más.

Hoy más que nunca hay una frase de Atahualpa que resume todo “No es necesario matar a los abuelos para que vivan los nietos”, a ponerla en práctica.

Por último, los chinos están en plena etapa de recuperación, cuarentena mediante… y eso que solo tienen acceso a las páginas habilitadas por el gobierno comunista.

Modificado por última vez en Domingo, 15 Marzo 2020 13:12
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