Cristian Battocchio: "Tengo pendiente el sueño de jugar en Ñuls"

El volante de Brest (Francia), de 27 años, fue subido a primera por Pumpido hace 13 años, pero no llegó a debutar en la lepra.

¿Qué es de la vida futbolística de Cristian Battocchio? La pregunta puede surgir de algún seguidor memorioso de Newell’s y con algunos años de experiencia. Otros, quizás, lo sintieron nombrar tiempo atrás o hace algunos días cuando anotó tres goles en media hora en la victoria de Brest (Francia) sobre Racing de Estrasburgo 5 a 0. Pero este rosarino de 27 años tiene una historia particular con la lepra porque en junio de 2006, cuando estaba en la 8ª y tenía sólo 14, Nery Pumpido lo convocó para la pretemporada del plantel de primera división con el fin de que fuera ganando experiencia y roce con jugadores de ese momento como Belluschi, Ré, Spolli, Zapata, entre otros. Hoy se luce en la Liga de Francia después de haber pasado por Udinese, Watford (Inglaterra) y Maccabi Tel Aviv, entre varios países donde llegó para continuar con la carrera que siempre tuvo en mente. A 13 años de aquella aparición pública a través de Ovación, el volante se confesó con este medio y sostuvo: “Mi casa es Rosario y soy fanático de Newell’s. Es lo que me está faltado para completar el rompecabezas, jugar en el Parque. Soñé siempre eso y espero algún día volver, jugar de la mejor manera y ayudar al club”.

   Aquel pibito que posó con la rojinegra abrazado al ex árbitro Héctor Baldassi emigró de manera prematura como lo había hecho en su aparición sorpresiva en el plantel de primera dirigido por el ex arquero de la selección nacional. Eduardo López estaba al mando de la entidad por esos años y así como Battocchio surgió también se esfumó de Bella Vista. Las dificultades económicas en Ñuls, como las que persisten a pesar de los años transcurridos, motivó a que fuera negociado con Udinese.

Se hablaba de vos como la gran promesa de las inferiores de Ñuls. ¿Qué paso que te fuiste?

Venía bien y era chico. Con 14 años no era que buscaba jugar en primera a esa edad, me faltaba en lo físico y muchas cosas más. Después se dio esto de la salida para ir a Italia. El club necesitaba dinero y se tomó una decisión. Era lo mejor para todos, para mí también para seguir con mi profesión en otro lado y cumplir el sueño de todos de ir a Europa. Se me dio la chance y me tocó arrancar la carrera en otro lado. Como dije, mi sueño fue jugar en Ñuls y mi tatuaje lo dice todo.

¿Ese dibujo te simboliza a vos entrando en el Coloso?

Sí, me lo hice acá en Brest porque tenía la número 10. El estadio representa mi sueño de jugar ahí.

¿Estuviste por varios lugares de Europa, pero dónde te fue mejor?

Fui creciendo por etapas. En Udinese tuve la suerte de debutar en la Serie A, de ahí jugar una Liga de Europa. Eso me sirvió para crecer, formarme como jugador. Necesitaba continuidad porque tenía 20 años, me fui a Watford para sumar encuentros. Tuve dos años positivos y jugué casi todos los partidos. Me ayudó para crecer, agarrar experiencia en un fútbol físico y donde se corre mucho. Estaba acostumbrado a la parte técnica y no tanto a lo físico. En Italia me sirvió desde lo táctico. Fue todo crecimiento. Después se dio la llegada a Brest, donde al hacer goles me abrió los ojos y me di cuenta de que también podía convertir. En el segundo año hice 8 tantos y de ahí me fui a Israel. Mi objetivo era jugar en la Liga de Europa y se me dio. Después me rompí los ligamentos y estuve 10 meses parado. Y volví a Brest, club en el que me sentí más cómodo y donde me dieron confianza desde el primer momento. Tuve la explosión que necesitaba. Se dio el ascenso y ahora estamos peleando para seguir en primera.

Te fuiste cuando eras un pibe, por lo tanto no debe haber sido fácil para vos. ¿Dónde la pasaste peor?

Al principio costó porque tenía 16 años, dejaba mis amigos del barrio, mis costumbres y todo lo que vivía en Rosario. Era por un sueño mío, pero difícil de llevarlo a cabo en un lugar diferente. A mi familia le costó, sobre todo a mi hermana. Dejaron todo para acompañarme. A los dos meses cuando no llegaba el transfer de Newell’s me iba a volver, hasta que llegó y empecé a jugar. Por suerte pude apostar a quedarme y hoy no me arrepiento.

No es fácil estar lejos y no todos tienen la chance de seguir a pesar de las condiciones que puedan tener.

No es simple porque uno está acostumbrado a otras cosas y el jugador argentino tiene muchas mañas. Quiere sentirse como en casa y no es fácil ambientarse en otros lugares. Pero hay que hacerlo y aceptar las cosas. Por suerte tuve a mi familia cerca (mi papá dirigió en las inferiores leprosas). Sé que a cualquiera que estaban conmigo en mi categoría también les hubiese gustado estar en mi lugar. Uno debe ser fuerte y aceptar las cosas como son. Y cuando soñás dedicarte a esto hay que hacerlo.

De muchos chicos son pocos los que llegan y pueden vivir del fútbol. ¿Recordás a alguno?

No llegaron muchos. Había varios con condiciones y mejores que yo, pero es suerte y ser inteligente. De dejar cosas de lado que otros no lo hicieron y hoy en día no pudieron continuar. Hay uno que está en Huracán que es Juani Vieyra.

¿Qué es de tu vida actual, estás casado, con hijos?

No, por el momento sólo tengo novia, una francesa.

O sea que te vas a quedar en Europa.

(Se ríe) Ella siempre supo que mi idea es volver a la Argentina para jugar en Newell’s. Es consciente de eso. No tengo hijos y el día que los tenga tal vez piense que lo mejor sea estar en Europa por la seguridad y esas cosas.

¿Alguna vez alguien te contactó o sondeaste para ver si existía alguna chance?

Siempre dije que me gustaría, pero nunca tuve un contacto con nadie. Es un deseo. Tengo un año y medio de contrato y no sé qué pasará.

Hoy muchos jugadores se muestran en Instagram y por lo visto tu otra pasión es la música, el canto.

En mi tiempo libre hago algo de eso. Cuando estaba en Italia y no tenía amigos para salir empecé a tocar y a cantar un poco.

¿Les pegás a las notas o le errás bastante seguido?

(Ja) Es algo que me gusta, un pasatiempo que me saca del lugar del futbolista. Me despeja.

Muchos se dedicaron a la música al retirarse, Daniel Osvaldo por citar uno.

Uno nunca sabe, aunque mi idea es seguir ligado al fútbol. El día de mañana me gustaría ser técnico. La música es sólo un hobby.

El fin de semana pasado hiciste tres goles, hubo muchas repercusiones y por ahí no recordaban que saliste de Newell’s.

Claro, me fui de muy chico. Me pasó lo de la selección argentina, donde esperaba una convocatoria de la Sub 17 y nunca llegó. Dejé pasar la de Italia y luego tomé una decisión y acepté vestir la azzurra en la Sub 20. Por eso sólo se me conoce como el futbolista argentino y no nacido el de Rosario y de Newell’s.

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