Dependía de él y se animó a cambiar

Tuvieron que pasar 35 años para que cambiara la historia en torno a las dos camisetas. Rodrigo Salinas se convirtió en el 18º futbolista que jugará en los dos grandes de la ciudad al darle el sí a Newell's, tras actuar en Central en 2011.

Se animó. Dependía de él y Rodrigo Salinas eligió ser el futbolista que cortara con la increíble historia de 35 años sin que un jugador pudiera lucir las camisetas de los dos grandes del fútbol rosarino. Ayer se puso la de entrenamiento rojinegra y el lunes ya estaría en condiciones de debutar con la oficial de Newell's, frente a Independiente. Casi 8 años después de aquellos partidos en los que defendió la de Central, en el 2011. Aquel paso por Rosario no fue feliz para el delantero nacido en Berisso, cerca de La Plata, hace 33 años (el 4 de junio de 1986). Pero su recorrido por distintos clubes (Godoy Cruz, Unión, Atlante de México, Los Andes, Chacarita, Al-Ettifaq de Arabia Saudita y Vélez) lo hizo crecer, ganarse un nombre y, aunque no se destacó al máximo sí mostró condiciones y por algo el nuevo técnico leproso Frank Kudelka insistió por traerlo al Parque. Desde 1984 esto no sucedía. Entonces fue el arquero Juan Carlos Delménico el que se animó a defender el arco canalla, que había debutado en Newell's, luego de una gran campaña que incluyó un exitoso paso por Colombia. Al mismo tiempo, se había dado el regreso a Central del "Colorado" Mario Estanislao Killer, quien en 1979 marcó el lateral izquierdo leproso cuando su hermano Daniel Pedro también se atrevió a aterrizar en Newell's cuando había debutado a principios de los 70 con la camiseta auriazul.

Los años fueron pasando. Nadie daba el paso. Encima, los hinchas se hicieron "más hinchas". Los "hinchas se hicieron hinchas de las hinchadas". Empezó a hablarse de traición, de imposibilidad de que un jugador pasara de un club a otro, parecía que nadie se atrevería a desafiar un "acuerdo tácito".

Por eso, se llegó a decir que nunca se repetiría. Hasta que Salinas dijo sí. ¿Y por qué no? Si hoy se habla de fútbol profesional, de Superliga. Y por si faltara alguna "excusa", el Potro (como lo apodan) nada tiene que ver con lo que es la pasión futbolística rosarina. Claro que puede entrar, porque si convierte los goles que la lepra necesita seguro quedará en la historia y no como en Central, por donde pasó desapercibido con apenas 7 partidos en la B Nacional 2011.

Rodrigo no es rosarino. Tampoco hincha canalla ni leproso. Viene a jugar al fútbol, a dejar todo en cada práctica y en cada partido, hoy con los colores rojinegros.

Lo que intentaron los anteriores 17 futbolistas desde 1939 (ver infografía), cuando los rosarinos entraron en los torneos de la AFA.

Lo mismo que persiguieron los 19 jugadores que en el amateurismo (1905/1938) dejaron todo en cada partido de fútbol que jugaron para Newell’s y Central.

   Igual, que sólo sean 36 jugadores en 114 años marca que fueron muy pocos los que jugaron con las dos camisetas. Y la historia marca que la mayoría fueron delanteros, como Salinas (el número 37), que es el vigésimo atacante.

   Las estadísticas, que son las que marcan estas cuestiones “bien de hinchas”, más allá de aquellos iniciadores del fútbol, el primero que debutó en un club y pasó al otro fue Juan Carlos Cámer, delantero rojinegro entre 1943/44 (42 cotejos y 3 goles) pasó a las huestes auriazules en 1946 (apenas jugó 7 partidos, como Salinas, aunque sí marcó un gol). No de un club a otro. Eso se dio con el defensor Miguel Luis La Rosa que tras jugar más de diez años en Central (48/59) pasó a Newell’s en 1960, donde sólo actuó en 6 encuentros. Igual, el caso más extraño fue el de Jorge Westcha, que en 1962 con diferencia de semanas jugó para Central y luego en Newell’s.

   Recién fue el arquero Juan Carlos Bertoldi el que defendió una cantidad de partidos considerables a uno y otro. De los 95 con los canallas pasó a 34 con los leprosos. Igual, el que más jugó fue Daniel Pedro Killer: fueron más de 100 con cada camiseta. Y sin dudas que es un histórico de la ciudad, camina tranquilo entre auriazules y rojinegros, en una clara muestra de que “se puede”. Es que dejando todo en cada partido y sin entreverarse en problemas el fútbol respeta. El “Caballo” debutó en Central (184 partidos entre 1979 y 1976) y tras jugar en Racing y ser parte de los campeones del mundo con la selección argentina en 1978, pasó en 1979 a Newell’s para jugar 117 cotejos hasta 1981.

   Lo siguió su hermano, el Colorado, en ese 1979 y regresó a Central para jugar en 1984. Ese mismo año en el que Delménico dijo sí para ponerse debajo de los tres palos del arco auriazul, cuando había debutado allá entre 1971 y 1973 en el arco de enfrente.

   El tema es que ahora no vuelvan a pasar 35 años, que cualquier jugador pueda lucir las dos camisetas indistintamente en el tiempo. Obviamente, no es algo para referentes o ya ídolos.

Pero por qué no un profesional como Rodrigo Salinas, de esos que dejan todo por el equipo que defienden con el simple objetivo de, jugar al fútbol.

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