fbpx
Noviembre 18, 2019

En el mundo o el tiempo de las comunicaciones, una pequeña distracción o error interpretativo conlleva, indefectiblemente, al caos generalizado.

Al leer de un primer vistazo la nota enviada en el cuaderno de comunicaciones una sonrisa transversal trasuntó mi rostro expresando el momento ansiado, el logro obtenido, la cima alcanzada.

Se despidió Agosto y con él, el Señor Invierno. En casos como el presente, hay que sacarle sustantivos y mencionarlo solo, a secas Invierno.

Defraudó bastante en la presente temporada a algunos de nosotros que lo esperamos con ansias nueve meses (la pucha, me perdí, ¿estaba hablando del invierno o de un hijo?), año tras año.

Ahora vendrá la Primavera con sus colores pomposos, fragancias deliciosas y animalillos silvestres inofensivos, entre otras cursilerías muy en boga en esa época del año.

Pero heme aquí para sacarle la careta a ésa, la estación más impostora de todas, con ejemplos claros y vívidos que dejan en claro que estamos ante un bluf publicitario, un invento fogoneado por espurios intereses comerciales.

Todo inicia, en mi mente al menos, de muy pequeño, con un dibujito de la compañía Merrie Melodies donde la bella Primavera quería pasar a retiro al Invierno, el cual se resistía solo y soplaba más que el Lobo Feroz de los Tres Chanchitos…

A la noble y bondadosa dama (Primavera) la ayudaban los dóciles cervatillos de la pradera, los enanos del bosque y cuanto animalejo andaba pululando por el sector, mientras el hosco y barbudo Invierno estaba solo contra el mundo. Para aquellos que no lo vieron era algo así como Goycochea contra Brasil en el Mundial 90. Mi pregunta, basal a ésta altura, es: ¿y dónde estaban el oso, las focas, los Yaks (chocolate negro o blanco, ya poco importa) que disfrutan de ésta estación?. Una pregunta más que no tiene respuesta, y van… ¡Ésto es lo que yo llamo Periodismo de Investigación!

Obviamente, con esa diferencia de fuerzas, ganó finalmente la Señorita ataviada con un look casual, carisma de Lady Di y el apoyo del establishment.

Y es aquí donde quiero poner el acento (no en aquí no, a éste punto neurálgico del texto me refiero), es innegable que la banca de ésta estación no tiene parangón con ninguna de las otras tres, la estación del amor, del romance… y del gimnasio.

Con los días de relativo calor que nos brindó la semana que se cierra, ya fue posible ver gente enjoggizada por todos los puntos verdes de la ciudad y los gimnasios atiborrados de seres en busca de su estado ideal (a mi leal saber y entender éste sería Noruega, salvo de la pesca del bacalao y alguna masacre escolar múltiple nunca se sabe nada).

Eso si, antes y durante (nunca después, demasiada transpiración y el rostro deshidratado como una pasa de uva) selfies con el sol, con la luna, en pose, con trompita, sin ese elefante, en fin, el mundo virtual debe enterarse de que uno inició la actividad física… y a la noche que todo es recompensado con asado y vino… Y es entonces cuando el cuerpo vuelve a su forma original, como los Barbapapa, día tras día, como decía el gran Nippur de Lagash “cuerpos amasados por los dedos de Dioses ebrios”.

Solamente puse el foco, hasta ahora, en la cultura física (y no estoy hablando de los conocimientos de Isaac Newton, Albert Einstein o Stephen Hawking entre otros) sino del cuidado del cuerpo, olvidándome por completo de las cremas de última generación como Tortulán o Sapolán Ferrini claramente.

Y ese entonces que hemos llegado al punto álgido del presente escrito (casi un postulado médico como verán), las alergias.

Antes que continuar quería dejar expresado algo, alergia se escribe con las mismas letras que alegría, galería, regalía, legaría. Siempre lo quise exponer, nunca tuve el dónde (el por qué sigo sin tenerlo…).

Es innegable que las consabidas alergias han sido tapadas o encubiertas ya que no son compatibles con el marketing primaveral, seguramente ha habido aquí alguna mano negra de las compañías multinacionales de medicamentos, pero, ojo, ¿hasta dónde quiero llegar con éste esclarecedor artículo?, ¿será la misma mano negra que denunció “El Gráfico” que quiso destituir a Bilardo previamente al Mundial 86 y quedarse con la Dirección Técnica del combinado nacional?.

Tocan el timbre de casa, mi pontificio estudio de preparación de relatos, varios hombres de negro con lentes de sol en la puerta de la misma, hasta aquí he llegado por lo visto, es indudable que he incomodado a gente muy poderosa con lo que estoy exponiendo, salgo por la puerta grande pero caigo muy lejos de ella…

Es el fin del relato, demasiado para no tener tema, ¿no?.

“Primer domingo de Agosto día del niño, hoy más que nunca regale juguetes regale cariño, regale amor, regale juguetes, regale cariño, en el Día del Niño”

No importa si era invierno o verano, ya no lo recuerdo. Los trajes, smokings o fracs alquilados sirven para toda temperatura y temporada, más allá de algún sarpullido ocasional a causa o bien del material del que están compuestos o de su anterior usuario.

Lo cierto fue que allí, en esa reunión a la que asistí forzosamente, que conocí una llave que abría la puerta de la venero del conocimiento que aún hoy no he podido cerrar.

Ante las presentaciones formales de rigor, con el majestuoso ponche de kiwi de por medio (nunca supe si se trataba de la fruta o de la pequeña ave que no vuela, gran ejemplo para el resto de sus congéneres, no imagino un destornillador que desatornilla pero no atornilla, bueno, eso es esa ave, si se enterara Darwin…) varios de los allí presentes fueron haciendo gala de sus logros y profesiones: doctores, ingenieros de toda índole, abogados. Ante ésta última profesión pregunté si al salir del mitin, yo seguía derecho… ¿me recibiría de abogado?. Las reacciones y los gestos adustos me hicieron notar que por el lado del humor fácil no iba a ser muy fructífero conversar. 

Continuando con las presentaciones llegó el turno de un corredor de bolsa. Todos lo miraron extasiados y le comenzaron a preguntar qué, dónde o cuándo invertir, a lo que la persona en cuestión los cortó de cuajo y les aclaró, secamente: “no macho, a mi me contratan en los eventos de las escuelas primarias, principalmente las privadas, y hago de padre de alguno de los chicos para ganar en las carrera de embolsados, vos sabé, en esos ambientes hay mucha competitividad y aparentarlo es todo”. Y prosiguió con su alocución “pero eso no es nada, también fui emperador”. El silencio del resto de nosotros, los simples mortales fue elocuente “… embalaba peras en el Mercado Central, pero eso ya fue…”, concluyó, lacónico.

Repuestos del episodio fue el turno de una persona de unos 20 años, con anteojos a lo Harry Potter, unos pantalones chupín que dejaban ver sus medias (¿o era al revés?, ya no recuerdo) y una remera ajustada con la imagen del Che. “Hola, qué tal, yo soy influencer”. Lo más parecido que había escuchado en mis cuatros décadas de vida (ocho lustros para los más avezados) eran los Illuminati tras lo cual fruncí la ceja y lo miré con desconfianza. Inmediatamente prosiguió y aclaró con una soltura despampanante “marco tendencia, influyo sobre mis seguidores”. “¡¡A la m…. Estoy con el presidente!! Fue mi pensamiento por lo bajo. Repuesto de la emoción original, recapacito sobre mis pensamientos y recorro su aspecto fijamente y me doy cuenta por un detalle muy fino, casi imperceptible, que no se trataba del presidente… era claro en sus conceptos. Es entonces que me centro en toda su encíclica filípica y allí es donde explica claramente sus intereses. “Subo videos y stalkeos a las redes, soy un instagramer, un youtuber. Retwitteo e introduzco variantes constantemente en el Factbook, consiguiendo de esa manera seguidores y likes. Es por eso que conservo mis bonus y además, jamás he spoileado nada, lo que hace que tenga un 99% de confiabilidad virtual. Me conocen como el Gurú”. 

“¿Escuché bien, dijo Grú (no es pelado y narigón, no creo que sea él) o Gurí ¿(es más probable, aunque no lo ví muy entrerriano que digamos, faltaba el mate bajo el brazo)”. Cuando repitió “Gurú”, me colgué del Wifi del recinto, escribí “Gurú” y saltaron sus múltiples acciones dentro de internet… muy loables todas. Recomienda no bañarse todos los días para ahorrar agua, no cepillarse por el mismo motivo, no regar las plantas, no baldear, en fin, sumamente peligroso y por tal motivo perseguido por los agentes encubiertos de Aguas Santafesinas.

Aleatoriamente comenzaron a aparecer en mi celular palabras asociadas como centennials y milennials. Hete allí del mundo del cual hablaba al principio de éstas líneas. 

Es en esos instantes que me enteré, accidentalmente, que pertenezco a la “Generación X”, sin ir más lejos y para explicarlo claramente algo así como los mutantes de X-Men que fueron recolectados por el profesor Xavier. Inicié mi vida analógicamente y la continué en el mundo digital, a los tumbos y obligado claramente. 

De repente un zumbido de otro mundo me sacó de mis atribulados pensamientos y me llevó nueva e inmediatamente a la reunión en la que me hallaba, era algo así como el grito de Godzilla y Godzuki juntos, todos los parroquianos nos tiramos automáticamente al suelo, esperando la hecatombe.

Todos salvo el Gurú. Ahí comprendí que veía el futuro y sabía que lo que parecía un terrible impacto en ciernes no era así, no era en vano su nombre, un verdadero y auténtico influencer, y yo iba a ser su seguidor número uno.

Dijo solamente seis palabras y calmó todo con su voz preclara “Tranquilos muchachos, es sólo un ringtone…”.

Página 1 de 5
© 2019 RosarioMix.com - Todos los derechos reservados