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Septiembre 15, 2019

Relatos de Domingos: La Prima Vera

Septiembre 08, 2019 0

Se despidió Agosto y con él, el Señor Invierno. En casos como el presente, hay que sacarle sustantivos y mencionarlo solo, a secas Invierno.

Defraudó bastante en la presente temporada a algunos de nosotros que lo esperamos con ansias nueve meses (la pucha, me perdí, ¿estaba hablando del invierno o de un hijo?), año tras año.

Ahora vendrá la Primavera con sus colores pomposos, fragancias deliciosas y animalillos silvestres inofensivos, entre otras cursilerías muy en boga en esa época del año.

Pero heme aquí para sacarle la careta a ésa, la estación más impostora de todas, con ejemplos claros y vívidos que dejan en claro que estamos ante un bluf publicitario, un invento fogoneado por espurios intereses comerciales.

Todo inicia, en mi mente al menos, de muy pequeño, con un dibujito de la compañía Merrie Melodies donde la bella Primavera quería pasar a retiro al Invierno, el cual se resistía solo y soplaba más que el Lobo Feroz de los Tres Chanchitos…

A la noble y bondadosa dama (Primavera) la ayudaban los dóciles cervatillos de la pradera, los enanos del bosque y cuanto animalejo andaba pululando por el sector, mientras el hosco y barbudo Invierno estaba solo contra el mundo. Para aquellos que no lo vieron era algo así como Goycochea contra Brasil en el Mundial 90. Mi pregunta, basal a ésta altura, es: ¿y dónde estaban el oso, las focas, los Yaks (chocolate negro o blanco, ya poco importa) que disfrutan de ésta estación?. Una pregunta más que no tiene respuesta, y van… ¡Ésto es lo que yo llamo Periodismo de Investigación!

Obviamente, con esa diferencia de fuerzas, ganó finalmente la Señorita ataviada con un look casual, carisma de Lady Di y el apoyo del establishment.

Y es aquí donde quiero poner el acento (no en aquí no, a éste punto neurálgico del texto me refiero), es innegable que la banca de ésta estación no tiene parangón con ninguna de las otras tres, la estación del amor, del romance… y del gimnasio.

Con los días de relativo calor que nos brindó la semana que se cierra, ya fue posible ver gente enjoggizada por todos los puntos verdes de la ciudad y los gimnasios atiborrados de seres en busca de su estado ideal (a mi leal saber y entender éste sería Noruega, salvo de la pesca del bacalao y alguna masacre escolar múltiple nunca se sabe nada).

Eso si, antes y durante (nunca después, demasiada transpiración y el rostro deshidratado como una pasa de uva) selfies con el sol, con la luna, en pose, con trompita, sin ese elefante, en fin, el mundo virtual debe enterarse de que uno inició la actividad física… y a la noche que todo es recompensado con asado y vino… Y es entonces cuando el cuerpo vuelve a su forma original, como los Barbapapa, día tras día, como decía el gran Nippur de Lagash “cuerpos amasados por los dedos de Dioses ebrios”.

Solamente puse el foco, hasta ahora, en la cultura física (y no estoy hablando de los conocimientos de Isaac Newton, Albert Einstein o Stephen Hawking entre otros) sino del cuidado del cuerpo, olvidándome por completo de las cremas de última generación como Tortulán o Sapolán Ferrini claramente.

Y ese entonces que hemos llegado al punto álgido del presente escrito (casi un postulado médico como verán), las alergias.

Antes que continuar quería dejar expresado algo, alergia se escribe con las mismas letras que alegría, galería, regalía, legaría. Siempre lo quise exponer, nunca tuve el dónde (el por qué sigo sin tenerlo…).

Es innegable que las consabidas alergias han sido tapadas o encubiertas ya que no son compatibles con el marketing primaveral, seguramente ha habido aquí alguna mano negra de las compañías multinacionales de medicamentos, pero, ojo, ¿hasta dónde quiero llegar con éste esclarecedor artículo?, ¿será la misma mano negra que denunció “El Gráfico” que quiso destituir a Bilardo previamente al Mundial 86 y quedarse con la Dirección Técnica del combinado nacional?.

Tocan el timbre de casa, mi pontificio estudio de preparación de relatos, varios hombres de negro con lentes de sol en la puerta de la misma, hasta aquí he llegado por lo visto, es indudable que he incomodado a gente muy poderosa con lo que estoy exponiendo, salgo por la puerta grande pero caigo muy lejos de ella…

Es el fin del relato, demasiado para no tener tema, ¿no?.

Modificado por última vez en Domingo, 08 Septiembre 2019 10:00
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