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Julio 22, 2019

Relatos de domingos: Alf, Mazinger y Pororos

Junio 29, 2019 0

El fallecimiento del “padre” de Alf , Max Wright, en la semana en curso, trastocó todos los esquemas de aquellos que vimos la serie en el transcurso de la década del ochenta. Siempre guardando tranquilidad ante las diversas locuras del extraterrestre, se destacó como el ejemplo de padre de familia.

Es por ello que éste necrológico acontecimiento me iluminó y llevó a la increíble y aclaratoria solución del enigmático apagón generalizado ocurrido el pasado domingo dieciséis de Junio en la Argentina y buena parte de Brasil, Uruguay y Chile.

En la famosa serie estadounidense el melmaquiano (de allí viene Alf, del planeta Melmac) recae en la Tierra por obra y gracia de la explosión de su planeta. Y éste hecho ocurrió por algo tan simple como vívido y verificable: todos sus habitantes prendieron simultáneamente el secador de pelos. Eureka, helo aquí! Nunca lo dirán las autoridades pertinentes pero algo idéntico sucedió dos semanas atrás en el subcontinente americano. Dicen que no hay preguntas comprometedoras sino respuestas que comprometen, pues entonces ya llegará un periodista con memoria de biógrafo que pregunte con punzante obstinación a su interlocutor y saltará a la luz (bueno, no es justamente la expresión ideal…) la verdad oculta (esa si va como anillo al dedo): todos prendimos juntos el botón de encendido del celular. Espero que sirva como antecedente, es mi obligación prevenir que en caso de tirar todos juntos el botón del inodoro un tsunami nos espera, el que avisa no es traidor. No soy Nostradamus, pero he visto muchos carteles “nos trasladamos” éstos últimos meses, más precisamente en la zona céntrica…

No pude abstraerme de esa época de mi vida e inmediatamente recordé una película de Olmedo y Porcel que salió con motivo de parodiar a ”ET”. El marciano tenía un nombre particular, que no dejaba lugar a dudas: Monguito.

El solo hecho de pensar ese nombre en los años que corren llevaría al quiebre, cierre y lapidación pública de la productora. Ha de reconocerse que algunas cosas cambiaron definitivamente y para bien por suerte.

Otro ejemplo de un caso similar era el logotipo de una empresa de turismo que constaba de la cabeza de un venado (animal dulce y representativo si los hay del sur argentino) ¡¡en el centro de una mira de un rifle o escopeta!!. Hermoso para convencer a los púberes de cuál era su futuro después del viaje de estudios: cazadores furtivos. Entiendo que en un viaje de estudios se deben haber conocido Victoria Vanucci y Matías Garfunkel.

Mi mente da vueltas y vueltas (es que estoy pensando y tomando notas mentales  mientras conduzco y me parece que entré en una rotonda sin darme cuenta) y llego a un dibujo animado no demasiado reconocido por éstas tierras, pero inspirado en la poética francesa, Pepe Le Pew. Si se trata de ver en Internet quién o qué fue dará una lectura de un zorrino soñador, insistente e inclaudicable que está constantemente en la búsqueda de un amor no correspondido (una gata que por un motivo u otro la mofeta confundía con un par suyo), intentando por mil y un maneras de conquistarla. Todo lo anteriormente dicho viéndolo con los prismáticos de los años de mi niñez, en la actualidad se lo tildaría lisa y llanamente de un acosador.

Así como se describen éste tipo de cosas también hay que reconocer que hubo al menos un dibujito animado que fue un precursor en el empoderamiento femenino, claramente sin querer serlo. En un capítulo el protagonista explica que le puso los cohetes en los pechos de la robot “Afrodita” para que sea más atractiva ya que como su dueña tenía el pecho liso, sin palabras.

Si no me creen… https://www.youtube.com/watch?v=hWOjGKRYc0E

El pochoclo o pororó eran (y son) moneda corriente en varios puntos de paseo por la ciudad. Por ejemplo en calle Oroño había por varios puntos, con el parque Independencia como epicentro. Es por ello que se me ocurrió, en un día de inspiración profunda y supina, crear la cadena de venta de pororós “PorOroño” y hacerle sombra al emporio Adad, Lucerito o todos aquellos que quieran habitar el suelo argentino. Y como toda empresa, tenía estudiadas calles estratégicas dentro de los seis distritos en que se encuentra dividido el municipio donde desarrollarlo como franquicia “Por Córdoba”, “Por Provincias Unidas”, y así sucesivamente hasta llegar a zona norte con “Por Ongamira”…

Nunca entendí porque no prosperó.

 

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