fbpx
Julio 22, 2019

Relatos de domingos: Jardines de Infantes

Mayo 25, 2019 0

Las diversas necesidades de los días y tiempos que corren en la actualidad dan pié a ésta nota de domingo.

Los Jardines de Infante, Maternales o como quiera llamarse han tomado un rol cada vez más preponderante en la vida de los niños… y de los padres.

Según la ciencia los primeros recuerdos recién transcurren a los 3 años y 4 meses, por lo tanto se deduce que el jardín ya será parte de ellos.

Algo de ellos debe ser cierto ya que mis recuerdos de esa infancia de fines de los años 70 radican en uno vívido y dos que me contaron mis padres.

El primero es que tenía un compañerito de jardín que tenía dos dedos pegados en su mano, el índice y el medio, lo que me llamaba poderosamente la atención. Hasta llegué a pensar que el posterior personaje de Waterworld estaba inspirado en él.

Las otras dos fueron trasladadas por mis padres.

Una relata que en una ocasión fui vestido con el enterito al revés y estuve todo el día rígido en el jardín, duro como el dibujito del Capitán Escarlata, de moda por aquellas épocas.

La última, fue mi momento de rey, de absoluto poder. Una vez cambiado y listo para ser llevado al jardín comienzo a dejar trasuntar cara de esfuerzo y concentración lo cual llevaba como resultado final el producto sólido del excedente diario humano… sin un sanitario cerca, dado lo acuciante e instantáneo de la situación mi padre coloca, en un acto de infinito amor, su mano a los efectos de hacer de retrete, letrina, excusado, evacuatorio… trono. Supongo que habré sido por tan solo diez segundos un zar ruso, ya que mi nombre de allí proviene.

Ya en la actualidad la fecha patria que transcurrió ayer trajo consigo unas hermosas invitaciones a sumarse a la semana Maya, donde estaba detallado y aclarado punto por punto y día por día qué actividades se iban a realizar en el Jardincito, que concluiría con una muestra de los trabajos de los niños el último día hábil de la semana; pues bien entonces, manos a la obra.

El Cabildo fue el primer desafío. Con un cartón viejo de algún candidato de las PASO se procedió a realizar, y la púber en cuestión se encargó de pegarle papelitos y pintarle las ventanas coloniales. La bandera fue una cerita improvisada que hizo de mástil y un papel recortado celeste y blanco.

Otro día iban a hacer alfajorcitos, para lo cual había que llevar tapitas (una bolsa de 45 fue la que se encontró), coco rallado y dulce de leche (pote de ¼ kg). Un paréntesis, perdón al sector de las recetas fáciles, pero como vi que esa sección tiene muchos seguidores de a poco me estoy inclinando hacia esas lides… Retomando, en casa esperábamos con los brazos abiertos el producto final,¡¡¡22 alfajorcitos!!!. Fueron 5, sin devolución del sobrante alguno… menos mal que no se les ocurrió festejar haciendo una bagna cauda, sino quien escribe entraba en quiebre…”No importa”, fue la expresión de autoconvencimiento conjunta con la madre de la pequeña, a la sazón mi esposa, “seguro que cuando hagan la muestra el viernes nos convidan el resto”.

Finalmente llegó el viernes y fuimos ambos progenitores a vengar el hambre dulce contenida y actualizar nuestros valores de glucosa.

La primera imagen fue impactante… no había dulce alguno. Supongo que el dulce de leche nunca lo devolverían ya que lo habrán considerado un obsequio patrio, era estilo colonial…

La segunda directamente un golpe de knock out, directo a la pera. Increíble cantidad de Cabildos, todos uno más grande que el otro, imitados al centímetro, en su versión original y la actual reducida para dar paso a la avenida de Mayo, hasta alguno con luces led en su interior y personitas de época (hasta creí ver alguno que se movía…). Y casi todos tenían el nombre del niño o familia que lo había hecho. “Zafamos” le dije a mi sra, “por suerte no lo identificamos…” y casi instantáneamente se me ocurrió un plan perfecto, que de tan simple es casi imposible llevarlo a la práctica. “Vos llevate a la nena y distraé, que mientras tanto yo retiro el Cabildo y lo tiro en el contenedor naranja de la esquina, así por lo menos aprovechan el cartón”. Ese Cabildo, comparado con el resto, era la viva representación de la cama payaso que Homero le había realizado a Bart para que duerma tranquilo y que no dejaba de darle pesadillas.

Completamente abatidos volvemos a casa, dando por cerrada la experiencia patria… cuando unos instantes después llega un “tururu” al celular de mi esposa, era del jardincito (no estoy abonado a ese grupo, por suerte…) con una foto de un diploma en la que nos indicaban que habíamos obtenido el ¡Primer Premio con nuestro Cabildo! ya que se dieron cuenta que fue hecho por el niño en cuestión y no por sus padres, esa era la idea, desarrollar, alentar y fomentar en familia las aptitudes y actitudes del educando, no de sus padres.

No esperen un final diferente, ganó la familia, ésta historia termina bien.

© 2019 RosarioMix.com - Todos los derechos reservados