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Junio 27, 2019

Relatos de domingos: edición especial navideña

Diciembre 23, 2018 0

Como es sabido ya estamos a metros de Navidad, Fin de Año, balances, metas, promesas, etc.

No es la idea de ésta modesta columna derribar el mito de Papá Noel, pero un breve estudio de éste personaje es suficiente para desenmascararlo.

De rostro afable, bonachón, pómulos rojizos, una bolsa bien cargada al hombro y profusa barba blanca.

¿Quién en su sano juicio puede creer en esa fábula?. ¿Un hombre de esas características dando regalos a diestra y siniestra? La realidad indica que si no fuera por el traje rojo y blanco un hombre de esas características no estaría dejando regalos sino, lamentablemente, recogiendo objetos de la vía pública.

No sé si han observado que los “homeless” están siempre vestidos con mucha ropa, sea verano o invierno. El color del traje es lo único que lo hubiera diferenciado de Cachilo, mítico linyera y poeta urbano de la ciudad de Rosario.

Incluso sus ayudantes también son muy fáciles de reconocer, son pequeños seres mágicos (Duendes, según los que saben algo de Rugby) que lo ayudan en todo y trabajan a destajo para complacer a los niños. Lo más parecido en Argentina fueron los niños cantores (¿o habrán sido duendes rebeldes?), que en los años 40 pergeñaron un plan con bolas de madera para hacerse de la grande de Navidad. “Tanto dar y dar sin recibir tiene un límite” fue su slogan y grito de campaña, según los que aún viven para contarlo.

Por último, los renos. Sus nombres son todos muy vivaces “Danzarín”, “Juguetón”, “Trueno”, “Relámpago”, hasta ahí nombres más que simpáticos.

Pero hay dos puntualmente que me hacen reafirmar que se trata todo de un engaño. “Cometa” y “Rodolfo”. El primero da clara cuenta de que nada es gratis en el mundo de los juguetes y el segundo de que se acabó la joda. “¡Muchachos llegó Rodolfo… a laburar!” imagino que es la frase más escuchada entre los nobles rangíferos.

Para no continuar denostando a tan simpático personaje, pero prosiguiendo con tamaña fecha del año, y en virtud a los innumerables grupos de whatsapp que se prodigan saludos y bendiciones vacuas es hora de pedir la versión argentina del tradicional “speaker corner” inglés.

El original consta de un cajón, generalmente de madera, donde el orador, sin pisar suelo pirata, puede hablar mal de la reina, el gobierno y lo que le plazca, sin ser detenido por ello.

Entonces, es sugerencia de éste humilde escriba, la posibilidad de un emoji de un cajón que se puede usar una sola vez (el 24 de Diciembre sería el único día permitido) que al utilizarse indica que se puede decir o escribir lo que realmente se piensa de todos y cada uno de los integrantes de ese grupo (laboral, partidario, familiar, de amigos, etc…) sin posibilidad de que nadie se enoje, fomentando de esa manera la honestidad y la descarga  a tierra tan necesaria para todo ser humano… Presumo que esto, seguramente, sería vetado por el Colegio de Psicólogos, ya que a mayor cantidad de emojis de cajones de madera menor cantidad de terapeutas con trabajo…

No siendo suficiente con lo expuesto viene el momento de la ingesta copiosa, siempre copiosa. Todas comidas de invierno ya que Papá Noel es del Polo Norte.

Pavo relleno, almendras con chocolate, pan dulce, budines, cerdo con mermelada… faltaría para rematarla y morir de un síncope con tanta receta nórdica “Martillo de Odín a la Thor” solamente.

Eso no sería nada, pero todo viene excelsamente regado con bebidas varias: cervezas, vinos, espumantes, licores, etc.

Con todo lo expuesto es que sostengo mi teoría de que tengo el firme presentimiento que con cada Navidad más que el nacimiento del Niño Jesús estamos celebrando la llegada del Fin del Mundo, sino no hay manera de entender tamaño festín interminable de alimentos. Aún no entiendo como Dan Brown no se ha puesto a escribir sobre éste notable descubrimiento.

Por si esto fuera poco alguien de la familia siempre dice “¡Faaa, qué manera de comer y chupar!”. Listo, ¿para qué traen de todo si no es para eso?, ¿es necesario además de sentirse gordo tener que sentirse culposo?. Hubieran hecho todas ensaladas raras como las de mi cuñada y listo (palta con mostaza, membrillo con galletas de arroz, tereré con coliflor y cosas así), todo orgánico. Se ve que nadie sabe mucho de órganos y música en la familia porque siempre sobran…

Por último, que quede claro, si se trata de una ofrenda a los dioses y nadie debía tocar la comida no hay problema, cambiamos miles de años de cristianismo y listo.

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