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Marzo 30, 2020

Una bocanada de aire

Diciembre 09, 2019 0

Central derrotó con justicia al puntero Boca y terminó el año en ganador. El gol lo anotó Sebastián Ribas.

Central salió a ganar, no a dar espectáculo. Hizo su partido y salió triunfante. Tuvo una noche soñada desde lo deportivo porque prolongó su firme andar frente el líder Boca. Mostró las dos caras de la moneda en una misma velada. Sin embargo, terminó el año a todo ritmo. Enarbolando además el tercer triunfo al hilo en el encendido y pasional Gigante. Entró en vacaciones en modo ganador y esperando el reinicio de la Superliga con otro semblante y grandes perspectivas a futuro.

   El canalla mostró la mejor producción del último semestre durante el primer acto. Se hizo un festín con la pelota. Sobre todo en materia ofensiva. Atacaba con el desparpajo de un adolescente a la hora de ir al frente. Nunca dejó que Boca impusiera su enorme reputación. Salió decidido a ser protagonista. Sin temor y con hambre de gloria.

   Y así fue construyendo un enorme castillo encantador en el corazón de Arroyito. Con firmes y fieles obreros como Gil y Rinaudo, quienes anularon con mucho sudor y sin piedad el tridente compuesto por el italiano De Rossi, Marcone y Capaldo. El Colo y Fito expusieron la partitura sin fisuras.

   A eso hay que agregarle el valorable aporte de Rius, Zabala, Gamba y Ribas. Cada cual le inyectaba lo suyo en pos de marcar la diferencia con la bocha bajo la suela. Central estaba entonado y dinámico. Quería que la noche termine siendo especial antes de entrar en receso.

   Y fue así que mostró una tremenda enjundia cada vez que pisaba el acelerador por el callejón de tres cuartos de cancha hacia adelante. Era rápido y furioso como un león hambriento. Por eso se tomó los primeros minutos para observar el panorama, examinar al rival y luego acecharlo hasta tenerlo rendido entre las filosas garras.

   Central hizo todo bien. Incluso generó media docena de situaciones desde que había posado para la foto. No estaba dando un concierto de gala, pero al menos sonaba lindo el andar auriazul entre jugada y jugada. Claro que todos explotaron de felicidad a los 16 minutos. Fue cuando Sebastián Ribas capitalizó una pelota que no pudo empujar una secuencia anterior Zabala. El delantero volvió a marcar en el Gigante por segundo partido consecutivo.

   Antes, Brítez y Zabala habían tenido su flash de protagonismo. Lo mismo después del gol del lungo punta canalla donde Andrada volvió a ser determinante ante una acción del volante uruguayo como también ante una gran arremetida de Ribas. El arquero de Boca era figura por fuerza mayor. Incluso evitaba el papelón xeneize.

   El equipo de Cocca expuso sus armas en una batalla librada en el mediocampo, donde los canallas fueron claros dominadores. Por más que Ledesma tuvo que lucirse en dos oportunidades (ante Mas y Avila), lo cierto es que la victoria parcial no estaba en tela de juicio. Es más, hasta parecía que le estaba haciendo precio al puntero. Y no por lástima sino porque Andrada era un obstáculo sólido.

   Si bien en la parte complementaria Boca se despertó del letargo, lo concreto es que no pudo vulnerar el arco local, pese a que generó varias chances (incluso Salvio metió un tiro en el palo) contra casi ninguna seria del canalla. No obstante, el tiempo se fue consumando en favor del dueño de casa hasta que llegó el final y el sublime momento de festejar un nuevo triunfo en el Gigante, cerrar el año a puros abrazos y sonrisas y mirar el horizonte de la Superliga con mayor optimismo.

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