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Septiembre 15, 2019

En defensa del ataque

Agosto 19, 2019 0

Ante San Lorenzo, Lovera y Riaño se las ingeniaron, pero la cosa parece ir más allá de los nombres. A Gamba y Ribas les hubiera pasado lo mismo

Fue mucho lo que se habló de Central en estas tres fechas que disputó y en las que logró una cosecha de puntos más que importante, hasta en cierto punto impensada por los rivales que tuvo. El foco se puso en los resultados por encima de todo, pero también hubo tiempo para el análisis un poco más fino de lo que está proponiendo el equipo en materia futbolística. Muchas veces resulta complejo disociar una cosa de la otra, pero nunca está de más proponer ese tipo de lecturas. Y más allá de las consideraciones finales a las que se lleguen, una que, al menos por ahora, no puede faltar es la complejidad que encuentran los delanteros para lograr que sus producciones contengan un cierto grado de productividad. En este caso, a quienes les toca transformarse en autodidactos son Maximiliano Lovera y Claudio Riaño, los dos jugadores apuntados con más chances de dejar el equipo en el momento en el que Lucas Gamba y Sebastián Ribas estén al ciento por ciento desde lo físico y futbolístico.

Cualesquiera sean lo nombres que Central ponga en ataque, el peso de esos futbolistas debiera pasar por la zaranda inequívoca de la producción que logran en relación al abastecimiento que les ofrece el equipo. Y si hay algo que el canalla mostró en estos tres primeros partidos es que no existe una producción cuantiosa en ese sentido. Sí está el detalle, para nada menor, de la forma en la que Central está logrando disimular ese déficit, que es ni más ni menos que con efectividad. Sin ir más lejos, en el Nuevo Gasómetro anotó las dos primeras veces que logró meterse con pelota dominada al área de San Lorenzo. Poder hacer extensivo en el tiempo ese atributo le permitirá al equipo disimular todos los males que merodean a su alrededor.

Algo de todo eso se vio no sólo en Tucumán, sino también frente a Talleres, pero lo del Nuevo Gasómetro resultó una prueba irrefutable, donde tanto Riaño como Lovera, los apuntados y a los que más se le exige en materia ofensiva, se vieron obligados a realizar un trabajo extra en relación a lo que Cocca seguramente pretendía de ellos. No hay dudas de que las directivas del entrenador también contemplaban la colaboración en el retroceso, pero de ahí a tener que desnivelar de tres cuartos hacia adelante e inmediatamente volver a campo propio para dar una mano...

El ejemplo más claro fue el del formoseño. Es que el propio Lovera arrancó abanicando en el medio del campo de juego, recostándose sobre el doble cinco azulgrana para que la salida del equipo de Juan Antonio Pizzi no fuera del todo clara, pero llegó un momento en que la asfixia era tal que su retroceso se hizo más pronunciado. En innumerables ocasiones debió flotar en la línea del Colo Gil y Rinaudo porque tanto Poblete como Menossi trepaban con el resto. En ese marco de partido, al juvenil le resultaba tremendamente difícil cumplir la doble función, sobre todo la de lastimar allá arriba. Sin embargo se las arregló.

A tal punto que él solo fue quien logró sacarse prácticamente cuatro jugadores de encima antes de abrir para Ciro Rius, el ejecutor del centro que terminó con el gol de cabeza de Riaño. En el complemento también a partir de una arremetida individual logró sacar un remate desde afuera del área, con zurda, que el arquero Navarro envió al córner.

Mucho más complejo resulta encuadrar una producción de Riaño. Las pelotas no le llueven ni mucho menos dentro del área, por lo que no le es fácil estrechar lazos de amistad con las situaciones de gol. La única vez que lo asistieron como corresponde la jugada terminó en gol. Antes y después de eso fue más una víctima, no del sistema, pero sí de las formas.

Estos dos casos ponen de relieve el por ahora gran inconveniente que tiene Central a la hora de lograr que sus volantes ofensivos "jueguen", para que el equipo genere y para que los delanteros puedan gozar de más y mejores situaciones. Hoy, a los dos jugadores de los que se dice "en poco tiempo más" podrían ser reemplazados todo parece costarles el doble. Pero la cosa va más allá de los nombres propios. Es que si Gamba y Ribas el sábado hubieran formado parte del equipo titular sin dudas hubiesen sufrido el aislamiento con el resto del equipo.

Central está cómodo con lo logrado hasta aquí, con esa tremenda sumatoria de 7 puntos sobre 9 posibles. En lo que deberá recapacitar es en el entendimiento de que no siempre la efectividad le tenderá una mano salvadora. Y para ello debiera proceder de manera tal que sus delanteros entren más en juego y que las situaciones sean más producto de un buen funcionamiento que de arrestos individuales aislados. Será de esa forma así estén en cancha Lovera, Riaño, Gamba o Ribas.

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