Junio 23, 2018

Especial Mundiales: Hoy Argentina 1978

Junio 09, 2018

Continuamos con los Especiales Mundiales, hoy el imperdible Argentina 1978


“Hay dos cosas que no se perdonan en el fútbol: el penal para el visitante y el aburrimiento”. Esa frase del genial ex jugador argentino José Manuel Moreno reflejó lo que fue el partido inaugural entre alemanes y polacos.

Finalmente, y después de esperar más de 50 años, el mundial se disputaba en Argentina. Pocos países del mundo podían presentar una historia tan rica de futbolistas excepcionales y de aficiones tan entusiastas, a veces demasiado. Pocos países, también, atravesaban una turbulencia social como la Argentina en medio de un proceso militar que buscaba réditos políticos del enfrentamiento deportivo (cualquier semejanza con Italia 34 y Francia 38 no es pura coincidencia).

Los holandeses Cruyff y Van Hanegem, se autoexcluyen por la situación sociopolítica del país anfitrión. Sobre este tema se lo vio al arquero sueco Ronnie Hellstrom formando parte de la tradicional marcha de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo en lugar de concurrir a la ceremonia inaugural. Paul Breitner, el campeón alemán, también decidió no participar de motu propio, retornando en el siguiente mundial.

“Ya ni los más ingenuos creen que la Argentina estará en condiciones de organizar el mundial. Es hora de que Brasil emprenda lo que otros abandonan” titulaba un diario brasileño en el verano del 76.

Sin embargo el mundial da inicio y nuevamente 16 equipos forman parte de él, con la misma modalidad de disputa que Alemania 74.

Por América al local se le sumaba Brasil, México y Perú.

Por Europa el campeón Alemania, Italia, Francia, Holanda, Escocia y España entre los más representativos.

Los ibéricos habían vuelto tras 12 años de ausencia, pero alguien se había equivocado en la elección del lugar de concentración. “La Martona” se llamaba la finca que invitaba al rélax de los jugadores pero por las noches los mugidos de las vacas eran tantos y con tal continuidad que fueron muchos los que hubieran preferido descansar en una parada de colectivos de la calle 9 de Julio.

Es en ocasiones como estas cuando los jugadores pasan a la posteridad por sus proezas y actitudes heroicas. O al menos así debería ser, salvo para el jugador del Betis español Julio Cardeñosa que demoró una eternidad en definir absolutamente solo frente al arco brasileño desde el punto del penal, finalmente sacada sobre la línea por el defensor carioca Amaral. Esta antiacción se la conoce como “el gol de Cardeñosa”.

Entre los exóticos Túnez e Irán. Los primeros estuvieron muy cerca de clasificar y obtuvieron el primer triunfo de un equipo africano en un mundial, 3 a 1 sobre los melenudos mexicanos, y un empate en cero con los vigentes campeones.

Los escoceses venían con pretensiones de campeonar ya que sus jugadores se desempeñaban en el fútbol inglés que había dominado las competencias de clubes europeas de los últimos años.

Cuando tuvo que enfrentar en el debut a los peruanos su DT, Ally Mac Leod, fue preciso “Muchachos, marquen al 7 y jueguen como saben”. El 7 fue marcado (Muñante) pero se olvidaron del 10, un jugador que sabía muchísimo de futbol y hasta la genialidad, Teófilo Cubillas. Los americanos vencieron 3 a 1 y Cubillas hizo un gol de tiro libre pegándole con el empeine contrario a la lógica, hazaña conquistada en los mundiales solamente por dos jugadores, el otro fue Pelé.

Holanda, el subcampéon que había revolucionado el mundo táctico cuatro años antes avanzaba  a paso firme, sin las presencias rutilantes pero con un espíritu de equipo y cabal conocimiento de sus limitaciones y virtudes. Así llegó a la final.

En este mundial un humilde club de barrio como Kimberley de Mar del Plata formó parte del grupo de Argentina… se enfrentaban Francia y Hungría y ambos se habían presentado con la casaca alternativa blanca. Es así que a los galos se les ocurre la idea de jugar con la camiseta de algún club local y es entonces que se puede decir que el Atlético Kimberley vence 3 a 1 a los magiares.

Al local, contra todos los pronósticos de favoritismo, le toca el grupo más complicado con Hungría, Francia e Italia. La derrota con los itálicos hace que se tengan que trasladar a Rosario, siendo segundos de su grupo. Y es allí donde Mario Alberto Kempes toma toda su estatura de goleador, en una ciudad y un estadio que conocía a la perfección.

“Kazimierz Deyna, tu querías ir a jugar al exterior?, pues puedes irte cuando quieras!!” le dijo el DT polaco Gmoch a su pupilo luego de que desperdiciar un penal contra la Argentina y Fillol, un arquero que encuentra la dimensión de ser el mejor de todo el torneo y del mundo.

Los locales derrotan a Perú por 6 goles, dejando dudas y dando paso a rumores de todo tipo ya que necesitaban 4 para clasificar y el arquero incaico era…argentino. Sin embargo pocos recuerdan que ambas selecciones se habían enfrentado 3 meses antes en Perú y los argentinos habían vencido sin dificultades 3 a 1.

La final estaba sentenciada, el local y la naranja mecánica.

Así como Holanda había sido noticia por su incansable e inclaudicable capacidad de generar situaciones de gol en Alemania 74, en la final produjo 49 fouls en todo el partido. La máquina de crear se había convertido en la máquina de destruir. El partido se encuentra 1 a 1 y en la última jugada del partido Rensenbrink remata al arco argentino… y el poste devuelve el balón. En el alargue los locales vencen por 3 a 1. Kempes se anota con 2 goles en la final y 6 en el torneo, siendo goleador.

En el mundo se acuña una frase “No diga gol, diga Kempes”.

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