Junio 23, 2018

Especial Mundiales: Hoy Alemania 1974

Junio 07, 2018

Continuamos con los especiales de los Mundiales, hoy Alemania 1974.


Al igual que en el mundial de 1954, los alemanes llegaban a la final como partenaire, pero falta para eso...

La oportunidad de organizar un mundial de fútbol, y dos años antes los JJOO, dio a los alemanes la ocasión de poner en valor los postulados de su inigualable escuela de arquitectura (Bauhaus) mediante la racionalidad, los modernos medios de diseño y de comunicación aplicados a la solución de un problema práctico: los carteles orientativos de los aeropuertos para los turistas recién arribado al país anfitrión.

Turistas y futbolistas que vivieron rodeados de una seguridad sin precedentes para que no se repitan los asesinatos de deportistas israelíes ocurrido dos años antes en el marco de los JJOO de Munich.

Una vez más 16 equipos se iban a enfrentar en una ronda final divididos en 4 grupos y, como innovación, los 2 primeros de cada grupo pasarían a la segunda ronda, dividida en 2 grupos de 4 equipos cada uno, donde los dos primeros se encontrarían en la final.

También en una nueva coyuntura los problemas políticos se hacen presentes.

Chile y URSS debían definir un puesto para el mundial. Luego de empatar en Moscú sin abrir el marcador, los soviéticos se niegan a jugar la revancha, es que su embajador ha sido expulsado de Santiago a causa del derrocamiento de Salvador Allende a manos de Augusto Pinochet. El partido no se reprograma y Chile consigue su pasaporte.

Como países debutantes se encuentran los australianos, Haití y Zaire, siendo éste último el primer representante del África negra en un mundial.

Habiéndose llevado Brasil la copa Jules Rimet (por ser tricampeón) se pone en juego la Copa del Mundo, diseñada por el escultor francés Abel Lafleur.

Se produce la primera expulsión de un jugador sin mediar tarjeta amarilla, el honor corresponde al chileno Carlos Caszely, dejando igualadas las acciones con el inventor de la media chilena (su compatriota Ramón Unzaga, 60 años antes).

El vigente campeón, ya sin Pelé y varios otros genios del 70, debió soportar en defensa lo que no supo construir en ataque.

El equipo argentino presentó un equipo sin ninguna coherencia estructural, con improvisaciones constantes. “Su desorganización táctica es tan grande que a veces tiene el efecto sorpresa sobre sus adversarios” reflejaba el periodista alemán Gunther Furrer.

Supieron enfrentarse los dos sudamericanos en la segunda vuelta, en el primer encuentro entre ambos en un Mundial. “Me prometieron un juego de artistas pero aquí solo había mecánicos”. El fútbol de potrero daba paso a las potencias europeas.

Alemania tenía un gran equipo, desde el arquero Sepp Maier hasta el portento de músculos y picardía goleadora de Gerd Muller. Una vez clasificado a la segunda ronda pierde sugestivamente el último partido del grupo antes sus hermanos de Alemania Democrática (gol de Sparwasser, futuro héroe nacional), esquivando de esa manera la oportunidad de enfrentar a Holanda en el grupo siguiente.

Holanda, “la naranja mecánica”, presentó un genio de la clase de Johan Cruyff. Habían llevado a la práctica los postulados del DT del Ajax holandés, Stefan Kovacs “Todos defienden y todos atacan”.

En el debut contra Uruguay los medios teutones titulan, después del triunfo naranja “Aviones vs carretas”.

En su partido ante Suecia remataron 39 veces al arco de Ronnie Hellstrom, a un promedio de un disparo cada minuto y medio de juego. El partido había concluido igualado en cero. Eso denotaba dos situaciones, la increíble capacidad de generar situaciones de gol y la alarmante falta de definición.

Tanto holandeses como los locales avanzaban por sus llaves, teniendo los alemanes que luchar y sufrir contra Suecia y el clima y Polonia.

Por el lado de los Países Bajos avanzaba sin dificultades goleando a Argentina y venciendo a los cariocas y alemanes democráticos.

El tercer puesto queda en mano de los polacos, donde un goleador semicalvo como Lato toma dimensión planetaria.

Es entonces tiempo de la final esperada, locales y naranjas se enfrentan en el estadio de Munich.

Henry Kissinger, Elizabeth Taylor, el príncipe Rainero y las más altas autoridades alemanes y de la realeza de Orange se hacen presentes. El fútbol deja de ser un deporte para convertirse en un espectáculo global.

Las apuestas están 5 a 2 a favor de los visitantes y, por si hiciera falta a los 56 segundos de juego ya se encuentran en ventaja mediante un tiro penal, y los locales aun no habían tocado el balón. El fantasma de la final de clubes entre Ajax y Bayern Munich (ambos bases de las selecciones) ganado por el primero por 4 a 0 se hace presente. Sin embargo los naranjas comienzan a hacer lo que no saben: tiempo.

Lateralizan, guardan la pelota y de a poco los teutones generan situaciones. Al final de primer tiempo Alemania pasa al frente por 2 a 1. El “Hup hup Holland” deja paso al “Deustchland”. El resultado no se modifica y cuando el árbitro inglés Taylor (carnicero de profesión) pita el final una vez más e igual que hace 20 años, los alemanes dan el batacazo y se coronan bicampeones del mundo.

El Mundial 78 espera. Dos fuoriclasse que debutaron en Alemania también: Fillol y Kempes.

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