Junio 23, 2018

Especial Mundiales: Hoy Inglaterra 1966

Junio 03, 2018

Continuamos los Especiales de los Mundiales, en esta oportunidad, Inglaterra 1966.


Pickles. Lo que no pudo hacer Scotland Yard lo logró éste simpático can, que encontró la copa mundial exhibida y robada de la Abadía de Westminster en los suburbios de Londres luego de 8 días de desaparecida. Sir Stanley Rous, el flemático presidente inglés de la FIFA respira aliviado, se puede dar inicio a la infausta parodia pergeñada para que la octava Copa Mundial quede en el continente europeo, cueste lo que cueste.

Récord de inscriptos (70 países) y ausencia de los equipos del continente africano, que no estaban de acuerdo con tener una sola plaza compartida con los asiáticos y los oceánicos.

Los locales eran ahora dirigidos Alf Ramsey, hombre que estuvo 6 años en el frente de batalla de la Segunda Guerra Mundial, situación que forjó aún más su carácter. Sus únicas palabras al momento de asumir fueron “Ganaremos la Copa del Mundo”.

Argentina finalmente concurre con un equipo con pretensiones y Brasil con los insignes ilustres veteranos de sus dos campeonatos ganados, de tal manera que generó un ácido comentario del gran periodista inglés Brian Glanville “El DT Feola tiene una devoción por la veteranía que raya en la geronotofilia”.

Alemania libera a su eterno y anciano DT Herberger y asume su ayudante técnico de los últimos 6 años, Helmut Schon. El sistema puede estar conforme, el secreto del fútbol teutón continúa resguardado en buenas manos. Y también presenta a un joven fuera de serie, un tal Franz Beckenbauer…

Una vez comenzado el torneo se perciben ciertas situaciones que hacen pensar que el fútbol y el libre albedrío sudamericano no van a imponerse a las pretensiones del omnipotente presidente de la FIFA. Veamos…

En el primer partido de Brasil ante Bulgaria es golpeado impunemente Pelé (nuevamente…), con la complicidad del árbitro inglés Finney, lo que provoca la eliminación posterior de los sudamericanos ya que no se repuso a tiempo para la derrota ante Hungría y se retiró en camilla contra Portugal, dos potencias europeas.

Uruguay clasifica en el grupo de Inglaterra, arrebatándole un empate en cero en el debut al local, y demostrando que podía ser un rival de temer.

Argentina logra vencer a los poderosos españoles con dos goles de Luis Artime (“el que no sabe jugar”, “el que le pega con la tibia”, “el que está siempre de espaldas”), empata en cero con Alemania y doblega a los suizos. En el empate con los teutones, los criollos parecían dirigidos por el Mariscal Petáin en la batalla de Verdun  al grito de “No pasarán”, golpeando excesivamente, con un rigor físico peligroso y dando argumentos casi irrefutables para “gestionar deportivamente” su posterior exclusión del mundial.

Simultáneamente se producía una de las sorpresas más increíbles del mundial.

Italia, de la mano de su DT Edmondo Fabbri, presenta mayoría de suplentes para jugar con los ignotos coreanos. Es entonces cuando la profesión supera al oficio. Un dentista del ejército norcoreano, Pak Do Ik, hace el gol del triunfo ante los itálicos y los deja fuera del mundial. “Vergogna” titularon los diarios. Al locuaz profesor italiano no se lo escuchó hablar nunca más en toda su vida.

Una vez en los cuartos de final se produce una curiosa simetría que no fue antojadiza. Árbitro inglés para Alemania vs Uruguay y referee alemán para Inglaterra contra Argentina.

Otra vez mister Finney hace gala de sus aptitudes ya que con el partido igualado en cero no ve lo que si observan los 35721 espectadores y 22 jugadores de campo presentes en el estadio de Sheffield, una brutal mano en la línea del defensor Karl Schellinger ante un cabezazo del oriental Roche, continuando el juego al grito de “siga, siga!!”.

Alemania derrota a los 9 desorientados uruguayos que quedan en cancha por 4 a 0. La trama secreta va adquiriendo forma.

En el cruce en el que los locales triunfan por la mínima ante los argentinos el juez alemán expulsa a Antonio Rattín por hacer ademanes incomprensibles para solicitar un intérprete (posteriormente se pudo constatar el acta arbitral donde figura que fue expulsado “porque lo miró con malas intenciones”). A partir del mundial siguiente, a raíz de ésta situación, comienza la implementación del lenguaje universal de las tarjetas amarilla y roja.

Con los sudamericanos eliminados el mundial europeo estaba asegurado.

En semifinales alemanes y rusos se fajan de lo lindo en lo que parece la revancha de la batalla de Stalingrado, triunfando los bávaros.

Por la otra llave los locales vencen a los portugueses del goleador Eusebio (nacido en Mozambique pero defendiendo los intereses de los lusitanos por ser colonia) y se aseguran el pase a la final.

Inglaterra – Alemania. En un mundial plagado de maniobras turbias, la final no iba a estar exenta de ellas.

El partido estaba 2 a 2 cuando un disparo del inglés Hunt pega en el travesaño, pica y es despejada por un defensor alemán al tiro de esquina. Gol para el árbitro suizo Gottfried Dienst. Curiosamente la TV inglesa nunca exhibió la repetición en slow motion de la jugada y los alemanes nunca tuvieron acceso a ese documento.

Inglaterra finalmente vence 4 a 2 y obtiene por primera, y hasta ahora única vez, la Copa del Mundo, con las mismas armas de los alemanes: les demostraron que podían correr más y correr mejor, con un Bobby Charlton deslumbrante.

Violencia. Potencia física. Maniobras turbias. Arrebatos arbitrales. “El mundial de la fuerza” según definió el legendario periodista español Pedro Escartín.

Luego de dos mundiales de similares características el destino del torneo era sórdido, triste y sombrío, se necesitaba un urgente resurgir del fútbol arte que se encontraba con respirador artificial en terapia intensiva. México 70 era la última oportunidad y, curiosamente, el arco iris de la resurrección tendría solamente dos colores: verdeamarelo.

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