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Diciembre 06, 2019

Mauricio Sperduti: "Me la jugué al venir a Bolivia"

Julio 15, 2019 0

El Gordo, quien está en Oriente Petrolero, confesó que habló con Peratta para ver si había una chance de volver a Newell's.

Santa Cruz de la Sierra. Esa es la ciudad en la que hoy se encuentra Mauricio Sperduti luciendo la camiseta de Oriente Petrolero, uno de los clubes renombrados en Sudamérica. Bolivia es el país y cuando se lo menciona lo primero que surge es la altura. En Santa Cruz no hay inconvenientes porque está a 416 metros del nivel del mar, pero la cuestión cambia cuando debe hacerlo de visitante, en La Paz, Sucre u Oruro. “Lo que más cuesta es la recuperación”, dijo el Gordo al hacer hincapié en esta situación puntual. Pero en la charla con Ovación reconoció que "cuesta un poco la adaptación de la familia”, que optó por trasladarse a ese lugar “por una cuestión económica ya que hoy se paga mejor que en Argentina” y contó que “le mandé un mensaje a Peratta por si existía una chance de volver a Newell’s”.

   Dar el paso para recaer en el fútbol boliviano no es sencillo, más cuando hay una familia detrás. Pero los jugadores van mutando de equipos con el fin de encontrar beneficios pensando a futuro y más aún cuando están transitando los últimos años de su carrera. “Me asesoré bien antes de decidir y pregunté cómo era todo. Es una linda ciudad. Se hablaba mucho de la altura, pero me la jugué porque me ofrecieron dos años de contrato y cuando lo concluya voy a tener 35 años. En Patronato me quedaban seis meses. Pregunté, hablé con Juan (por Llop), a Martino me lo crucé y si bien no estaba bien orientado de lo que era este país sí me dijo que era un buen club. El Chocho dirigió acá y me dio buenas referencias”, relató.

No es para cualquiera jugar en la altura. ¿Cómo te sentís haciéndolo?

Me cuesta y lo sufro como la mayoría de los de acá. Es complicada la recuperación, pero a Lucas Mugni (ex Newell's), por ejemplo, no le pasa lo mismo. Jugar de noche es mejor. El problema es cuando te ponen partidos a las 15 horas, con el sol, el pasto alto y esas dificultades que hay.

¿Hay recomendaciones o les sugieren hacer algo antes de jugar?

No. Lo había hecho una vez por Copa Sudamericana con Newell’s. Vinimos a jugar ante San José de Oruro y ahí nos dieron algunas pastillas, viagra... Ahora no, es todo natural ir a jugar a la altura. Por supuesto tenés efectos. En el semestre pasado hicimos viajes en vuelo chárter. Llegábamos, jugábamos y nos volvíamos. Después de los partidos te agarran dolores de cabeza, mareos. Cuesta jugar, pero no se sufre tanto como cuando vas en colectivo a La Paz, Sucre o Oruro. Padecés más el traslado que el encuentro.

¿Viagra?

Sí, no sé qué efecto hace, pero ayuda para no sentirlos tanto. Capaz que es psicológico también. Yo no tomé nunca. Sí lo hice cuando vine con Newell’s. Pero no da otro tipo de consecuencias, ja.

No sólo debés adaptarte vos sino tu familia también. Eso debe ser otra complicación.

Sí, seguro. Lo hablamos mucho con mi esposa porque tenemos dos nenas, una de 1 año y otra de 7. A la más grande la anoté en un colegio inglés que me dijeron que era bueno, pero pensé que hablaban también en español. Mi hija me dijo: "Papá, es todo inglés y no entiendo nada”. Le costó un poco la adaptación, pero por suerte todos lo están haciendo. La ciudad es linda, no hay para hacer muchas cosas, pero la pasamos bien.

Los futbolistas buscan lo económico y cambiaron mucho la ecuación, porque la mayoría ahora se va a otros países —como vos a Bolivia— porque se gana mejor.

Sí, hoy la situación del país (Argentina) no es la mejor y el cambio del dólar beneficia. También están los impuestos, en Argentina te cobran el 35 por ciento y acá el 13. La vida es más barata y por eso hay muchos que se van. Hay varios argentinos a los que les había perdido el rastro y los encontré jugando en este país.

Vos te manejás solo, sin representante. ¿Es por falta de confianza?

El fútbol es un negocio donde algunos sacan ventajas. Te contactan de un club y como saben que estás solo te llaman muchos intermediarios. Existen muchas peleas con el tema de la comisión y no me gusta cómo se manejan algunos. En Banfield lo hice solo también, lo mismo en Patronato. En ciertos momentos los necesitás, pero si me puedo mantener al margen es mejor. También para los clubes es un alivio. Pero a veces son necesarios.

¿Cuando te vas afuera no tenés cierto temor a los incumplimientos o que te dejen varado, hasta sin casa donde vivir? Les pasó a muchos jugadores.

Pasa eso. Cuando vine contraté un abogado para hacer todos los papeles en Argentina y de esa manera estoy cubierto. Desde que llegué no pagan el alquiler, sí el sueldo. Así que tengo que ir a enfrentar al presidente, al vice. Hoy el club está en un momento complicado porque el 20 hay elecciones porque renunciaron dirigentes. Se armó una comisión normalizadora para manejar por estas semanas. Todo es complicado, pero hay un contrato firmado que se debe respetar y sé que a la larga todo se cobra.

En una oportunidad estuviste a punto de volver a Newell’s, pero no se dio. ¿Hubo algún otro intento?

En aquella ocasión existió un malentendido y por eso me aparté porque las cosas eran medias raras. Y después como no sabía lo que podía pasar acá empecé a pensar en lo mejor para mí. En un momento, estando en Perico (Jujuy) y haciendo la pretemporada, le mandé un mensaje a (Sebastián) Peratta para preguntar si había alguna chance de acuerdo a lo que buscaban. Me dijo que existía una base de búsqueda, pero era difícil para mí. Era una realidad y obviamente lo acepté. Por eso, como dije antes, al no tener representante debo buscar yo.

En una época, en tu mejor momento en Newell’s, hubo algunos sondeos de Europa, pero tu cotización era millonaria. ¿Te acordás de cuánto fue?

Sé que hubo una oferta del exterior (de Francia) y supuestamente el club quería un poco más de lo que habían ofrecido. Pero te soy sincero, no sé bien porque los representantes —algunos— son mentirosos. No sé si realmente estuvo la oferta o no. Era chico y no veía la realidad.

Se hablaba que habías sido tasado en seis millones de dólares.

Una locura, estaban equivocados, ja.

Otra diferencia podrías haber hecho.

Sí. He aprendido mucho y hay cosas injustas. Yo peleo por mi plata y no respeto mucho a los dirigentes, que obviamente cuidan la del club, pero muchas veces les cortan la carrera a los futbolistas. Mirá lo que pasa con (Cristian) Pavón, que valía 40 millones de dólares y hoy no. El jugador debe pelear para salir porque no sabés si saldrá otra chance como esa. Hoy hay que aprovechar las oportunidades porque no surgen siempre. Está claro que los directivos quieren lo mejor para su entidad, pero el jugador debe luchar por lo suyo.

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