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Marzo 28, 2020
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El Banco Santa Fe informa que frente a la situación actual de cierre de sucursales ha dispuesto nuevas opciones para la extracción de dinero y para el cobro de los haberes jubilatorios de sus clientes en los cajeros automáticos sin contar con la tarjeta de débito.

En el caso de los jubilados, aquellos que no tengan su tarjeta de débito deberán ingresar en la página web del Banco (https://www.bancosantafe.com.ar/gestion-efectivo) y completar un formulario para generar una orden de extracción. Con esta modalidad se podrá sacar el dinero de los haberes jubilatorios por cajeros automáticos sin necesidad de contar con una tarjeta de débito, ya que el Banco les enviará a los clientes un mensaje de texto (SMS) con una clave para operar por cajeros automáticos.
 

Adicionalmente, todas las personas que no hayan utilizado su tarjeta de débito en cualquier cajero automático y/o hayan realizado compras en comercios durante los últimos 3 meses, podrán volver a usar la tarjeta de débito que tienen actualmente. Para ello, el Banco invita a que los clientes se acerquen a cualquier cajero de la red link con su tarjeta de débito y cambien la clave PIN ingresando con sus últimos 4 dígitos del DNI y coloquen una nueva clave de 4 dígitos.
 

El Banco cuenta con todos los canales alternativos para que los clientes puedan seguir operando con normalidad en el marco del contexto actual del aislamiento social impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional.
 

El Banco Santa Fe está abocado sin descanso a adaptar su operatoria a estas nuevas circunstancias y continúa acompañando a los clientes y a toda la comunidad con estas medidas innovadoras para hacer frente a las necesidades específicas en la actual coyuntura. 

Se trata de una sección de rosario.gob.ar donde se puede acceder periódicamente a contenidos educativos, culturales, deportivos y recreativos.

Si el uso de Internet en demasía fuera calificado como “abuso de medios informáticos”, desde el inicio de la cuarentena todos los argentinos estaríamos a disposición de la justicia. Por suerte, solamente lo están los transgresores, gente de escasos recursos intelectuales y argumentos como el dueño de Vicentín, gente que se fue a la Costa y otros ciudadanos impedidos de ejercer su derecho pleno de ca…. la vida a los demás (como siempre lo han hecho).

Ahora bien, ya en el baile, bailemos. El día a día trae diásporas de reorganización, pequeñas grageas me atrevería a decir. Como el integrante más viejo de mi grupo familiar, he sido seleccionado para sacrificarme y hacer todos los quehaceres exógenos a mi hogar. Intuyo que los otros integrantes del grupo familiar han estudiado el comportamiento de los roedores (no afectados por el COVID 19) y han decidido enviarme al frente a probar los desafíos de la exigua vida urbana que hay por éstos días en el país: “ Si vuelve, está todo bien... sino, mandamos al que sigue”, fue su inmodificable lógica.

Advierto que salgo todas las tardes a esperar al churrero a que suene su trompetita para increparlo ya que no me deja dormir la siesta, pero eso no ocurre…

Espero al perro del vecino para reprenderlo cuando me quiere orinar la puerta… y tampoco acontece…

Leo mensajes de las redes sociales que dicen “se oyen cantos de pájaros diferentes a los de siempre”, “han bajado los ciervos de las praderas ante la falta de gente” o “las aguas de los océanos están más claras”.

Confieso que busco animado todos los días noticias como “la primer foto del tigre Dientes de Sable” o “entrevista exclusiva al pájaro Dodo: soy fan de Dido”. Incluso más doméstico, sueño con un Dorado y una Boga izando la bandera por la zona del Monumento, sector de la ribera rosarina que solían frecuentar. Nada de ello ocurre, aún.

Cuando concurro al supermercado comienza la verdadera odisea. Sigo a pies puntillas las recomendaciones de los miles de flyers que me han llegado al cel. que rezan que solo con un barbijo y guantes es suficiente para concurrir allí… paso una vergüenza indescriptible ya que, además de eso, la gente también va vestida…

Vuelto a casa, conmino a los menores a que lean, que agarren un libro y deleiten sus pupilas a medida que las aventuras narradas van ejercitando la poética emocional y generando endorfinas de autosatisfacción que llevan al inconmensurable sentir de la autorrealización… me miran raro y siguen jugando a la Play.

Aquí quiero hacer un aporte al Gobierno. Suspendasé, por el lapso que dure la cuarentena, las películas apocalípticas como “Virus”, “Contagio”, etc. Es como ir viajando en avión y que le den “Aeropuerto 76” o en un crucero y que proyecten “Náufrago”. No da…

Hete allí uno de los puntos más difíciles de resolver, la educación de los pequeños. Iniciaron la cuarentena una semana antes que el resto (y esto no fue culpa de los docentes, aclaro, por las dudas…). Al principio todos veíamos con buenos ojos el portal virtual que habían creado para subir tareas o consignas. Con el paso de los días las cabezas de los progenitores (y de algunos educandos, supongo) van mutando hacia pensamientos un poco más anarquistas. Está claro que el encierro produce y va a producir éste tipo de oscilaciones, es como si fuera un duelo, donde hemos perdido momentáneamente el dominio del espacio público y, sobre todo, de nosotros mismos. Las fases del duelo son:

1) Negación, 2) Ira, 3) Negociación, 4) Depresión y 5) Aceptación.

  1. No vamos a hacer esa tarea;
  2. Que la haga la maestra, para eso sigue cobrando éstos días sin clases;
  3. Bueno, la hacemos, pero cuando volvamos a clases pediremos descuento en la cuota;
  4. ¡¡No puedo creerlo!!, yo ya hice la Escuela, no puedo parar de llorar;
  5. Al fin y al cabo, estoy al pedo, que otra cosa puedo hacer.

Siguiendo con la tónica ni quiero imaginar lo que hubieran dado nuestros padres y abuelos para tener algo medianamente similar y pasar sus años de encierro.

La tecnología da posibilidades, pero también responsabilidades, quien no lo haya entendido que se desprenda de su I Phone (que avise dónde y cuándo lo hará, si es tan amable…).

Churchill le pidió a su pueblo “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. A nosotros no nos piden ser épicos, sólo útiles sin hacer nada (cualquier semejanza con la política es pura coincidencia). No la arruinemos (iba a poner caguemos, pero no quedaba bien…).

"Luego de evaluar la situación, decidió comenzar a reducir los bitrates en todas las transmisiones en el país, lo cual reduciría la cantidad total de ancho de banda utilizada en un 25 por ciento por 30 días", informaron desde el organismo.

Este sábado se llevó a cabo el tercer encuentro del organismo que integra el intendente, integrantes del gabinete, la presidenta del Concejo y el presidente de la Comisión de salud de este último.

En el marco del programa #LaSeguimosEnCasa de Ministerio de Cultura de Santa Fe, desde este finde Cine El Cairo se suma con tres súper pelis internacionales indies.

Y empezaron las clases nomás. Para aquellos que tienen niños en edad de preescolar o jardín, comenzó con el famoso período de adaptación. Confieso que el fixture o cronograma con los horarios de esa etapa de inicio de clases fue bastante complejo, algo así como los promedios del descenso del fútbol argentino (el que divide por dos, el que divide por tres, el que recién asciende) transpolado a los pequeños púberes. He estado tentado de utilizar algún algoritmo creado por Einstein o tal vez aplicar la teoría del todo del físico inglés Stephen Hawking para poder comprenderlo, más sucumbí a seguirlo a pies puntillas de acuerdo a los diversos whatsapp que circulaban por los grupos de las progenitoras/es, teniendo en cuenta varios ítems, a saber: acto de bienvenida, ingreso, egreso, vianda (saludable, vegana, carnívora, agridulce), posibles paros, coronavirus, pre hora, post hora, etc.

Indudablemente esos grupos o herramientas colectivas informáticas poseen datos invalorables y, sobre todo, instantáneos sobre los cambios ocurridos minuto a minuto en lo referente a les chiques. Cuan lejos han quedado los viejos cuadernos de comunicaciones forrados en papel araña, donde las viejas maestras nos hacían escribir que faltaba el pago de la cuota “voluntaria” de la cooperadora, alguna reunión extraordinaria de padres o que se avecinaba una kermesse.

Luego de dos semanas de estricto y militar cumplimiento me siento como Neil Armstrong cuando puso su pie en la Luna “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la escolaridad” sería el refrán.

Ahora bien, una gran duda acucia mi atormentado y, a ésta altura, vetusto leal saber y entender… ¿cómo reemplazarán los viejos refranes para aprender letras, en éste caso la S, de “El Oso que sala la sopa”?. A ver, los simpáticos mamíferos superiores plantígrados no son de la zona (nunca lo fueron) y los circos ya no los pueden traer con sus pequeños “tutús rosas” arriba de una bicicleta, la sal está prohibida desde hace unos cuantos años en la provincia y la sopa no tienen muy buena prensa desde la aparición del último virus tan en boga. Imagino, en su reemplazo algo así como “René tiene caries molares, debe atenderse”. Un compendio de artes visuales (puede ser una rana famosa), ausencia de género (es un nombre universal) y educación sanitaria básica. Vaya mi pequeño grano de arena en pos del conocimiento (mi aporte tendrá que ser en un día no ventoso, no sea cosa que el granito de sílice pase de convertirse de una ayuda en una molestia en el ojo).

Una vez resuelto el tema del Kinder pasemos al Tinder.

Intuyo que, por los motivos por todos conocidos, de tener que llevarse adelante un aislamiento cuasi masivo, Tinder será una aplicación con muchos usuarios.

Tratando de brindarle más posibilidades de encuentro a sus inscriptos o acólitos ya empezó a ramificarse y ha creado un desprendimiento llamado “Dinky One: Small penis dating site”. Si, es lo que piensan. Catorce centímetros hacen que pertenezcas a uno u otro sitio de citas, lo hubieran planteado en milímetros y pasaba sin pena ni gloria. Contra todos mis preconceptos, ya tiene más de 30000 seguidores… con total sinceridad, yo la habría llamado “Pinder”…

Mi mente no para de dar y dar vueltas… ah, perdón es que imbuido en mis pensamiento me metí en una rotonda con el auto… salgo y sigo.

No quiero salirme de uno de los ejes temáticos de éstos días (el eje sin dudas) y quería comentar que la forma aconsejada de saludarse es chocando los codos, a los efectos de evitar el contagio masivo. Hete aquí un problema, supongamos que uno de los supuestos saludadores sufre de epicondilitis lateral, conocido como codo de tenista, cómo seguiría la situación… ¿el hecho de no responder el saludo sería asumido como un rechazo, o peor aún, una discriminación?, ¿los esquimales que se frotan nariz con nariz están directamente condenados a la desaparición (y más considerando el frío extremo con el que conviven)?, ¿se pueden enviar besos con emojis o habrá también que tomar precauciones por la innumerable cantidad de virus informáticos que siguen circulando?.

Hasta aquí con el humor. Terminado el tiempo de las chanzas y chascarrillos, luego de casi dos años de escribir estas breves líneas alternadamente, voy a salir del personaje para dejar una reflexión.

Todos sabemos lo que tenemos que hacer y cuando lo tenemos que hacer. Sabemos que informaciones son confiables y cuales no. No necesitamos de la épica (como los italianos en los balcones) sino de responsabilidad social y civil. Cuidemos y aconsejemos a los mayores. Depende de nosotros, de nadie más.

Hoy más que nunca hay una frase de Atahualpa que resume todo “No es necesario matar a los abuelos para que vivan los nietos”, a ponerla en práctica.

Por último, los chinos están en plena etapa de recuperación, cuarentena mediante… y eso que solo tienen acceso a las páginas habilitadas por el gobierno comunista.

"Paremos a la Argentina por 10 días y evitemos la propagación del coronavirus", dijo el presidente Fernández.

Ante la situación provocada por el #Coronavirus, reunimos al Consejo de Gestión de Riesgo.

El jueves 12 de marzo a las 21, la voz del grupo El Mató a un Policía Motorizado se presenta en el Centro Cultural Güemes de Rosario (Güemes 2808).

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