Las gafas Ray-Ban de Meta ahora pueden ponerle nombre y apellido a los desconocidos que ves en la calle.
El límite entre la tecnología útil y la vigilancia masiva vuelve a desdibujarse. Meta ha comenzado a desplegar una actualización para sus gafas inteligentes Ray-Ban que permite, mediante el uso de la cámara integrada y modelos avanzados de inteligencia artificial, identificar personas en tiempo real.
Esta función, que se apoya en el análisis de perfiles públicos en redes sociales y bases de datos abiertas, promete revolucionar el networking y la seguridad personal, pero ha encendido alertas inmediatas entre defensores de la privacidad en toda Latinoamérica por las implicaciones de rastrear a ciudadanos sin su consentimiento explícito.
Reconocimiento en tiempo real: ¿Cómo funciona?
La tecnología detrás de este avance combina la óptica de las Ray-Ban con los potentes modelos de visión computacional de Meta.
Al enfocar a una persona durante unos segundos, las gafas pueden buscar coincidencias en plataformas como Facebook e Instagram para mostrar al usuario, mediante audio o en la interfaz del smartphone, el nombre, la ocupación y otros datos públicos del individuo en cuestión. Esta capacidad de “identificación instantánea” busca, según la compañía, facilitar las conexiones sociales y profesionales en eventos o espacios públicos.
Sin embargo, el despliegue técnico no está exento de fallas y dilemas éticos. Expertos citados por portales de tecnología señalan que, aunque la IA ha mejorado su precisión, los riesgos de falsos positivos son latentes. Además, la actualización incluye una mejora en el indicador LED frontal para avisar que la cámara está activa, una medida que muchos consideran insuficiente frente a la capacidad de las gafas para recolectar datos biométricos de manera discreta mientras el usuario camina por la calle.
El debate sobre la privacidad en la era de la IA móvil
La implementación de esta función ha generado una respuesta inmediata de organismos de protección de datos en diversos países. El punto de fricción reside en el “derecho al anonimato” en espacios públicos. Mientras Meta asegura que la función respeta las configuraciones de privacidad de los perfiles (solo identificando a quienes tienen información pública), la realidad es que cualquier transeúnte podría ser escaneado y procesado sin saberlo.
Este avance posiciona a las Ray-Ban Meta no solo como un accesorio de moda o una herramienta de creación de contenido, sino como un dispositivo de vigilancia social.
Algunos sectores ven con buenos ojos esta tecnología para la identificación de sospechosos, mientras que otros temen que se convierta en una herramienta de acoso o control injustificado. La discusión sobre dónde termina la innovación y dónde empieza la invasión a la privacidad está más viva que nunca.


