De los dispositivos plegables a los asistentes por voz con intención: la tecnología busca integrarse en nuestro día a día sin interrumpir la mirada.
Hubo un tiempo en que el éxito de un gadget se medía por la resolución de su pantalla. Hoy, la tendencia dio un giro de 180 grados. Lo que el público busca —y lo que las grandes marcas están entregando— es la tecnología ambiental. Ya no queremos estar “atrapados” en un rectángulo de cristal; queremos que la tecnología nos asista mientras vivimos el mundo real.
La era del “Hardware Invisible”
Empresas que antes competían por el mejor smartphone ahora apuestan a los wearables de nueva generación. Lentes inteligentes que parecen gafas convencionales y anillos que gestionan nuestras notificaciones mediante vibraciones sutiles están desplazando al celular al fondo del bolsillo. En Rosario, donde el café y la charla cara a cara son sagrados, esta tecnología está pegando fuerte: permite estar conectado sin romper el contacto visual con el otro.
IA con “Sentido Común”
La gran diferencia de este año es la madurez de los asistentes. Ya no se trata de pedirle a la IA que nos diga el clima o ponga una canción. Los nuevos modelos de lenguaje integrados en los dispositivos entienden el contexto.
- “Preparame la ruta para ir al Monumento a la Bandera, pero evitá las zonas con cortes de tráfico que detectaste en las noticias de hace diez minutos”.
¿Estamos listos para desconectar el cable?
El desafío ya no es la potencia, sino la batería y la privacidad. Con dispositivos que “escuchan” y “ven” constantemente para ayudarnos, el debate sobre dónde terminan nuestros datos y dónde empieza la utilidad está más vivo que nunca. Lo cierto es que la tecnología ya no es algo que usamos, es algo que nos acompaña.


