El Presidente habló durante más de una hora y media en la Bolsa de Comercio de Rosario; “el año que viene, o nos ponemos los pantalones largos o nos hundimos”, dijo; atacó con insultos a la prensa y a la oposición.

El presidente **Javier Milei** advirtió que “no hay elementos para culpar a la política del gobierno por lo que está pasando con la morosidad. Están utilizando políticamente una categoría de mercado que entra en la definición de repugnante y se está tratando de cargar esas culpas sobre el Gobierno”.

En una nueva reaparición pública, un día después de un discurso áspero y con fuertes críticas a la oposición, en la Cumbre de las Américas, Milei eligió el acto por el 142 aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario para lanzar duros cuestionamientos para distintos costados, entre los más duros, contra los periodistas, los economistas y el kirchnerismo.

Milei empezó su discurso frente a un auditorio que estaba casi a oscuras, con luces bajas y sombras ensanchadas, con un furcio que corrigió de inmediato al confundir la Bolsa de Comercio de Rosario con la de Buenos Aires. La equivocación provocó fastidio entre el público, y **se escucharon algunos gritos de desaprobación**. Luego de admitir su error, el Presidente insultó a los periodistas, a los que acusó de “sicarios”, “ensobrados”, “cortos”, entre otras cosas.

Durante más de una hora y media, el Presidente se explayó sobre tres tópicos. Por momentos, el discurso se tornó caótico. Su rostro se veía sudado y enrojecido en la pantalla gigante del auditorio de la Bolsa de Comercio, detalles que disparaban comentarios en la platea integrada en su mayoría por empresarios del sector agroexportador.

Milei habló en una primera etapa de “mercados controvertidos” o “mercados repugnantes”. Y luego de macroeconomía. “No hay por qué culpar al gobierno sobre el tema de la morosidad”, insistió, y aclaró que anticipó las medidas que se iban a tomar a lo largo de este último tiempo. “Cumplimos lo que dijimos”, apuntó.

La pregunta, según Milei, es “por qué hay tanto ruido con la morosidad, si los números de la Argentina son similares a los de Estados Unidos o Chile”. “Entiendo que me odien, pero los datos son los datos”, remarcó.

“¿Ustedes recuerdan las cosas que hicieron los que quieren que volvamos al pasado? Y ahora entramos como imbéciles con: ‘Ahora el problema es la morosidad’. Me niego a creer que seamos tan pelotudos”, gritó Milei, quien estuvo acompañado por su hermana Karina y por el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

En ese plano, el presidente sostuvo que hubo una “operación” para hacer creer que la sociedad no estaba bien económicamente, e hizo referencia a una noticia que afirmó que una carnicería de la Argentina vendía carne de burro. “Nos comimos otra opereta también. Que comíamos burro. Una operación armada por un estudiante de periodismo que trabaja para Lula. ¿Por qué hay un asco sobre comer burro? La reflexión histórica era que el burro era el animal con el que ustedes trabajaban, por lo que si se comían el burro, era porque estaban cagados de hambre. Quisieron instalar eso. Lo aviso para que vean la cantidad de barbaridades que está haciendo el mal, los responsables de 100 años de decadencia de la Argentina”, señaló.

En otro pasaje de su exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario, Milei se refirió a las elecciones presidenciales de 2027 y sostuvo: “No puede ser que siempre nos volvamos a comer el verso del socialismo. El año que viene, o nos ponemos los pantalones largos o nos hundimos”.

Milei juega siempre de local en la Bolsa de Comercio de Rosario, a pesar de que sus modos y formas a la hora de dirigirse a la audiencia, integrada en su mayoría por empresarios del sector agroindustrial, a veces no caen bien. El año pasado, el presidente usó una tablet para realizar una serie de croquis que se proyectaban en una pantalla gigante para referirse a la evolución de los precios en la economía. Los empresarios presentes esperaban que delineara qué iba a ocurrir con los temas cruciales que atraviesan al sector agropecuario, con principal interés en las retenciones. Pero se fueron con las manos vacías.

En esta oportunidad, la ansiedad estaba marcada por escuchar qué estrategia tendrá el gobierno de cara a los próximos meses, que serán cruciales, con una economía que no crece como se esperaba y genera fuertes tensiones en la trama social, sobre todo de los sectores medios que están endeudados. A diferencia de lo que ocurrió el año pasado, cuando los participantes del aniversario de la Bolsa de Comercio celebraban con aplausos afirmaciones fuertes y ofensivas del presidente, ahora había un clima de mayor frialdad, similar al que se vivió en la Cumbre de las Américas en el Alvear Palace Hotel, que se llevó adelante el jueves. El presidente se mostró molesto por algunas críticas sobre los resultados concretos del rumbo económico, pero en Rosario tenía a favor la buena performance del sector agroindustrial, que en el primer semestre del año liquidó US$ 16.297 millones, según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina.

La conducción de la Bolsa de Comercio insistió en la falta de inversiones en infraestructura vial con extrema mesura, algo que cada vez que puede el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, machaca como una de las principales deudas que tiene el gobierno nacional con el interior del país.

Pablo Bortolato, titular de la Bolsa de Comercio, aseguró que sin retenciones y con incipientes inversiones en infraestructura se podrá llevar la producción del país a las 250 millones de toneladas en 10 años.

Pullaro decidió hace unos meses intentar traccionar a su favor ese déficit, y decidió refaccionar con dinero del Estado provincial la ruta A012, que es la que une parte de las terminales portuarias. El presidente de la Bolsa de Comercio lo reconoció en su discurso. Pero reconocieron los avances que hubo en la hidrovía, un tema complejo que tuvo idas y vueltas a lo largo de los últimos dos años.

Pullaro destacó que Santa Fe produce alimentos para 80 millones de personas. “Nuestra provincia generó 16.000 millones de dólares”, estimó el gobernador. “No queremos volver al pasado y a un populismo y a la corrupción. No retroceder implica un punto de partido, pero el desarrollo tiene que llegar a la gente”.

La preocupación que se suma en Rosario es el impacto de una crisis que comienza a cristalizarse en la pérdida de puestos laborales. Según datos del INDEC del primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación en el aglomerado aumentó al 8,2%, lo que representa un incremento de más de un punto porcentual en comparación con el mismo período del año anterior. El golpe más fuerte en la región es en la industria, donde, según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) en julio la caída de la actividad fue del 4,4%, en comparación con el reporte de junio. La merma en ese sector, muy ligado al campo, provocó que se perdieran 2.000 empleos en los últimos dos años.

Como ocurre cada vez que Milei viene a la Bolsa de Comercio de Rosario, el centro de Rosario queda cercado y colapsado por los cortes de calles que realizan las fuerzas de seguridad para evitar que las protestas lleguen hasta el lugar donde disertó el jefe de Estado. Como el edificio de la Bolsa de Comercio está ubicado en el corazón del centro de Rosario los trastornos para los automovilistas y los vecinos son desgastantes. Las calles se cerraron desde las 17 hasta después que terminó el acto, cerca de las 20.30.

Fuera del recinto donde se realizó el acto se produjeron algunos incidentes. Los manifestantes, en su mayoría de gremios y de partidos de izquierda, arrojaron bombas de estruendo durante gran parte de la jornada, pero la protesta generó más ruido que incidentes.