Pablo Martín Feijoo fue señalado como el artífice de la operatoria por el departamento de Caballito, cargada de particularidades; el fiscal revisa todos los gastos del jefe de Gabinete.
Pablo Martín Feijoo, el hijo de una de las jubiladas que le vendió el departamento de Caballito a Manuel Adorni en 230.000 dólares y le postergó más del 85% del pago, sostuvo al declarar en la Justicia que acordó con el jefe de gabinete un pago adicional de 65.000 dólares, por fuera de la escritura, para no perder dinero en la operación.
Así lo indicaron fuentes que escucharon hoy la declaración de Feijoo en la causa que investiga al funcionario mileísta por presunto enriquecimiento ilícito.
Feijoo, que es desarrollador inmobiliario, asumió ser el artífice de la operatoria que ejecutaron formalmente su madre, Beatriz Viegas, y la jubilada Claudia Sbabo, con sus ahorros, según dijeron en sede judicial. Feijoo ratificó que el departamento se compró en 200 mil dólares, con la intención de hacerle “un lavado de cara” y venderlo luego en 345 mil dólares.
En el interín, apareció Adorni, que es allegado suyo, y le dijo que necesitaba comprar un departamento. Feijoo, según relató hoy en la fiscalía de Gerardo Pollicita, le ofreció el departamento de Caballito a un costo de 300 mil dólares, pero Adorni le dijo que no llegaba y que tenía solo 30 mil.
Llegaron así al siguiente acuerdo: escriturar en 230 mil dólares, cancelar en efectivo solo 30, y un pago de un adicional de 65 mil dólares, por fuera de los papeles, para cubrir los costos de los arreglos. “No me gusta perder plata”, dijo hoy Feijoo, según pudo reconstruir LA NACION a partir de fuentes judiciales.
Su madre, Beatriz Viegas, y la otra mujer jubilada que compró y vendió el departamento, Claudia Sbabo, declararon que lo compraron en mayo de 2025, a 200.000 dólares, con los ahorros que tenían y con la intención de hacer un negocio, pero asesoradas siempre por Feijoo, que trabaja en el rubro de la construcción.
A los pocos meses, las mujeres le vendieron el departamento a Adorni en una operatoria singular. Por un lado, la venta se cerró en 230.000 dólares, un precio por debajo del mercado; ayer, la martillera que intervino en la cadena de transacciones, Natalia Rucci, y su marido, Marcelo Trimarchi, que trabajan juntos en una inmobiliaria, declararon que el departamento llegó a ofrecerse en 375.000 dólares y que podría haberse vendido a 345.000 dólares.
Por el otro, Adorni solo pagó 30.000 de los 230.000 dólares, puesto que las dos mujeres, que intervinieron formalmente en la operatoria, le postergaron hasta noviembre de este año el resto del pago, a través de una hipoteca sin intereses.
La compra-venta del departamento de Caballito es solo un capítulo de la causa. El fiscal investiga todos los gastos del funcionario en busca de determinar si el estilo de vida que desplegó durante estos últimos años se condice con sus ingresos.


