Rosario registró 12 mm de lluvia sin ráfagas intensas pero con alta humedad. Hubo caída de árboles, algunos daños estructurales y un herido. El alerta se mantiene hasta la mañana del sábado.
Durante la tarde y noche de este viernes 3 de abril, Rosario y su área metropolitana se vieron bajo alerta meteorológica de nivel amarillo por tormentas -aviso que se mantiene hasta la mañana del sábado- en un contexto de elevada inestabilidad atmosférica, altas temperaturas y niveles de humedad cercanos a la saturación.
La jornada estuvo marcada por condiciones típicamente prefrontales: una temperatura máxima de 32,5°C, acompañada de un punto de rocío elevado (hasta 23,6°C) y una humedad relativa que alcanzó el 99%, configurando un escenario propicio para la formación de tormentas de variada intensidad hacia el cierre del día.
Con el avance de la noche, comenzaron a desarrollarse precipitaciones sobre la región. Según datos del Servicio Meteorológico Nacional (estación Aeropuerto Islas Malvinas), hasta las 21 horas se registraron 12 mm de lluvia acumulada, sin presencia de vientos intensos ni ráfagas significativas. En efecto, la velocidad del viento se mantuvo baja durante toda la jornada (promedio de 2,2 km/h), con ráfagas máximas que apenas alcanzaron los 20,2 km/h, predominando la circulación del sector oeste.
Este comportamiento atmosférico derivó en un evento de lluvias sostenidas pero sin desarrollo convectivo severo, lo que explica la ausencia de fenómenos asociados como caída de granizo o ráfagas intensas.
No obstante, la persistencia de la humedad y la inestabilidad mantuvieron condiciones propicias para precipitaciones intermitentes durante la madrugada del sábado, extendiéndose el fenómeno, con variaciones de intensidad, hasta aproximadamente las 3:00.
En cuanto a la presión atmosférica, se observó un leve descenso durante la jornada (mínima de 1006,30 hPa), acompañando el pasaje del sistema inestable.
A pesar de la relativa calma en términos de viento, se registraron múltiples intervenciones por parte de las áreas operativas municipales, principalmente vinculadas a la caída de ramas, árboles y situaciones de riesgo estructural, muchas de ellas asociadas a la saturación del suelo y al deterioro previo del arbolado urbano.
Entre los casos más relevantes se contaron:
– Caída de árboles y ramas de gran porte en distintos puntos de la ciudad, incluyendo ejemplares descalzados de raíz o sostenidos por tendido aéreo, generando riesgo sobre viviendas, vehículos y la vía pública.
– Intervenciones por obstrucción de calzada y riesgos eléctricos derivados de cables comprometidos.
– Un incidente en Buenos Aires al 3000, donde un motociclista resultó lesionado tras el corte de un cable producto de la caída de un árbol, siendo asistido en el lugar por el SIES.
– Un derrumbe de techo en una vivienda de calle Dean Funes al 900, vinculado a filtraciones y debilitamiento estructural por humedad acumulada.
– Situaciones de riesgo urbano adicionales, como veredas con faltantes de tapas y ramas en altura con peligro de desprendimiento.
En este marco se desplegó un conjunto de actuaciones, reflejando que, incluso en eventos sin características severas en términos de viento, la combinación de humedad persistente, lluvias y condiciones previas de vulnerabilidad urbana puede derivar en emergencias.
El fenómeno se mantuvo dentro de los parámetros previstos por el alerta amarilla, sin escalar a niveles de mayor severidad, aunque con impacto localizado que requirió intervención sostenida durante toda la noche y primeras horas de la madrugada.

